viernes, 20 de abril de 2012

ACERCA DE «LA DE AYER EN BENAVENTE 1912»

Como afirma Un Cojo sin muleta, la temporada taurina en este año de 1912 está resultando desdichada, pues a las desafortunadas lesiones o cogidas que están sufriendo los toreros que obligan a cambiar continuamente los carteles, se suma que las corridas están siendo nefastas. Para ilustrar esta circunstancia alude al personaje de Pepe Moros, personaje irreal creado por el periodista y cronista taurino de El Liberal, Don José de la Loma, Don Modesto, quien acostumbraba cuando en una tarde toros, no se había obtenido el resultado que se esperaba, apostillar sus crónicas con el comentario :

"Ya lo dijo Pepe Moros
a uno que trafica con cueros,
cuando hay toros no hay toreros,
cuando hay toreros, no hay toros"

La amistad que le une con el diestro Rufino San Vicente, Chiquito de Begoña, no le permite ser lo suficientemente imparcial, aunque en su crónica menciona que la causa es el gran amor que siente por la villa de Benavente y sus habitantes, que también será cierto.
La prueba de ese respeto y amistad que se tenían, está patente en el brindis del capote por parte de Chiquito de Begoña.
La crónica, como es habitual en su estilo, está repleta de palabras del argot taurino:

Los varilargueros mojan cinco veces el rejoncillo, en la sangre de Torrecillo, que debía ser de horchata, y haciendo cosas muy feas se libró del tuesten.

Librarse del tuesten, en su sentido literal es librarse de las banderillas de fuego, suprimidas en el reglamento de 1952, y sustituidas en la actualidad por las banderillas negras. Las banderillas de fuego se aplicaban para castigar a los toros que no se habían dejado picar bien, incorporaban una carga de pólvora con una mecha que al ser clavadas prendía el explosivo, achicharrando la piel del toro y detonando unos petardos que atronaban los oídos.
Fueron sustituidas por las banderillas negras o de castigo, que son 2 cm más largas, y algo más anchas que las normales y que son utilizadas en toros muy mansos o a los que no se ha podido picar. Estas banderillas son de color negro y llevan una franja blanca de 7 cm.

O de términos coloquiales:

De este modo, dice que decidió no chambar (cambiar) el chapeo (sombrero) porque le resultaba a su físico piramidal (colosal, formidable).

Chipén, ya en desuso y que significa coloquialmente extraordinario, lo mismo que buten, palabra que volvió a vivir su esplendor allá por los ochenta, en que todo nos parecía de buten y guay.

Resultó fané la pelea de Bonito.

La pelea resultó estropeada, apática.

nos salió a las primeras de cambio por peteneras y quería buscar la puerta para juyirse

Juyir, palabra proveniente del Lleonés, que significa huir.

Y de exageraciones:

y el primero pierde en la pelea un jaco con menos sangre que otro de madera

sale con más pies que su dueño y señor cuando figuraba, si es que perteneció, a las huestes carlistas.

En definitiva que la corrida ni fu ni fa.

jueves, 19 de abril de 2012

LA DE AYER EN BENAVENTE 1912

En la presente temporada el revistero tiene el mal ángel, porqué no decirlo, de no asistir a una corrida de chipén, donde poder brindar a los lectores de HERALDO DE ZAMORA una revista de órdago, pues parodiando a Pepe Moros,

cuando hay toros
no hay toreros...
cuando hay toreros,
no hay toros...

Quisiera ser imparcial al juzgar la corrida de toros que ayer se celebró en la mezquita taurina de la villa de Benavente, pero mi amor por la simpática localidad y el cariño que siento por sus habitantes, hacemen que me parezca bien todo cuanto en ella se hace y si en la crítica peco de parcial, dispénsenme y a otra cosa.

La entrada era regular, para no perder, y en las localidades de preferencia había ramilletes de mujeres bonitas luciendo con donaire, gentileza y gracia la clásica y española mantilla de encaje. Las había, queridos lectores, de buten, y sus ojos refulgentes hacían competencia al astro rey que calentaba de verdad y tostaba el blanco y nítido cubil de aquellas beldades que volvieron loco perdío a mi compañero J. Puyitas, que lucía precioso borsalino, sombrero de la casa Hernández, de Zamora.
Desde allí al cielo.

Del reloj de Santa María la Renueva sonaron las cuatro.
Un fotógrafo de la Bañeza hizo un grupo de nuestros jacarandosos cuerpecitos, para remitirlo a los periódicos de la villa del oso y del madroño, y será graciosísimo que unos cuerpecitos tan sandungueros y castizos como el de J. Puyitas y un servidor de ustedes, salgan estampados en papel couchét, como decía Tomasillo Morán, mi compañero de barrera.

Sonaron las cuatro y con puntualidad ocupó el palco presidencial don Eulogio Ortega, quien ordenó que Rufino San Vicente, Chiquito de Begoña, mi distinguido amigo y compañero de viaje, se diera una vueltecita por el redondel en unión de su gente montada y de a pié.

Antolín Arenzana, Recajo, sustituía a Muñagorri en la suplencia del pincho.
Hízose el paseo a los acordes de un flamenquísimo pasodoble y Chiquito de Begoña, aun no curado por completo del palotazo que le dio en el circo taurino de Bilbao un parladé, nos brindó el capote, (tabaco y oro) que colocaron de colgadura en sus barreras Amelia Suárez y Julita Santiago, no sin protestar J. Puyitas que deseaba tal honor para otras querubes que tenía a su lado.

Se abrió el portón de los sustos y los mayorales del marqués de Llén, titulo pontificio, dieron suelta al

PRIMERO

Llámase Regatero, más negro que el sombrerito gaona que lucía el revistero, marca Reinoso, y que no quiso chambar con Chiquito por el cariño que siente hacia el chapeo a cuyo físico hácele piramidal.

Regatero, que debió proceder del campo tradicionalista, se queda parado como diciendo: ¡ojalá! me dejen solo.
Chiquito le ofrece unas verónicas elegantes, y lo pone en condiciones de entendérselas con los de aúpa.
Rubio y Cid tientan la piel de Regatero por cuatro veces, y el primero pierde en la pelea un jaco con menos sangre que otro de madera que en su puerta tenía el saladísimo Ricardo, Pintas.
Africano y Mellaito adornaron el morrillo del manso cornúpeto con tres pares de rehiletes, y pasó a la jurisdicción de Chiquito que vestía de plomo y oro.
Pocos pases con la derecha para cuadrar, y aprovechando larga una estocada delantera que hizo polvo al de Llén.
Palmas al niño.

SEGUNDO

Melino, negro listón, marcado con el número 71 y sale con más pies que su dueño y señor cuando figuraba, si es que perteneció, a las huestes carlistas.
A las primeras de cambio Melino se declaró buey y con trabajo tomó las varas reglamentarias.
Rufino quiere hacer algo que el torito o babosa no consiente y los chicos sin pararse en lujo clavan cuatro pares de banderillas y Recajo les ayuda magistralmente con el capote; por algo es maestro.
Rufino tampoco emplea muchas filigranas con la franela, puesto que el bicho no lo merecía, y en cuanto pudo se perfiló entrando recto para dejar un pinchazo en su sitio
Repite la suerte y endiña media lagartijera, lo suficiente para enviar a la eternidad a Melino que marcha renegando de su suerte pura.

TERCERO

Torrecillo llamábase el que salió en tercer lugar, vestía de negro meano y tenía marcado el 64.
Rufino le saluda con unas semirevoleras, que se aplauden.
Los varilargueros mojan cinco veces el rejoncillo, en la sangre de Torrecillo, que debía ser de horchata, y haciendo cosas muy feas se libró del tuesten.
Mellaito y Cuco colocáronle los reglamentarios pares, y Chiquito, conociendo lo que tenía delante, y sin andarse con monerías, larga una estocada a toro parado que resulta algo delantera.
Encorajinado porque Torrecillo no se movía, Rufino se tira a paso de banderillas mandando a su contrario al desolladero.

CUARTO

Respondía en la vacada por Bonito, negro, de mejor tipo y más arrobas que sus hermanitos.
En el primer tercio ni fú, ni fá. Resultó fané la pelea de Bonito a la que el amigo Infesta pagó por los cinco moruchos.
Pareado por los chicos de Begoña pasó a entendérselas con el maestro.
Dos con la izquierda, otro con la derecha, uno por lo alto, puesto que Bonito bajaba la gaita, fue la labor del chico de las de Begoña para terminar con su cometido.

QUINTO

Aquí el adagio de que no hay quinto malo, no puede aplicarse, mi distinguido marqués.
Bis, Torrecillo, listón y negro, número 70, de la estadística de la casa de don Juan Manuel Sánchez, de Salamanca, nos salió a las primeras de cambio por peteneras y quería buscar la puerta para juyirse en busca de mejor suerte, de una carreta que arrastrar.
Recajo, el valiente novillero bilbaíno, desconocido en toda la región de Castilla pero entusiasta de Marianita la filia de Manuel y enemigo mortal de los paivantes, le ofreció el capote y el muchacho demostró tener quinqué y circunstancias haciendo cosas mu diznas y de toreros ¡Olé! los niños con reaños.
Los maestros a petición del respetable parearon.
Chiquito, llegando como los propios ángeles clavó medio par por dos veces.
Su brazo izquierdo necesita mucho masaje para jugarlo con más soltura.
Recajo, clavó uno que se aplaude y con la venia del usía, empalma la flámula y se va en busca de Torrecillo menor que estaba hecho un marmolillo.
Arte, elegancia, toó derrochó el niño con el trapo rojo y en cuanto preparó se tiró en corto y ceñido arreando una estocada, que solo tuvo la falta de estar un poco baja, pero fue lo suficiente para que Torrecillo muriera sin puntilla.
(Aplausos).

RESUMEN

El espectáculo aburrido por las malas condiciones del ganado del excelentísimo marqués de Llén, criador de reses bravas, de Salamanca.
Caballos, fenecieron cuatro por benevolencia de los del castoreño.
Picando, Cid; banderilleando, Mellaito; y bregando, Africano.
El maestro, tratando de agradar a la concurrencia pero sin suerte, por la mansedumbre de sus cuatro enemigos y no estar del todo curado de la paliza que le dio el Parladé en Bilbao.
Recajo, hecho un hombre con el capote, decentito con los palos y acertadísimo con la muleta y el pincho, siendo sacado en hombros.
La presidencia discretísima, y benevolente con el ganadero, dando a los toritos el poco o mucho castigo que se merecían.

El desfile piramidal, y el revistero deseando llegar a la hora de partir el tren para Zamora, no por aburrimiento, puesto que las horas en la condal villa se pasan agradablemente, sino para contarles a ustedes lo que este humilde servidor vio en la plaza toros, pues de los restantes festejos se encargará de relatarlos el amigo J. Puyitas, a la vez que les contará a ustedes las aventuras de un perrito, hermoso ejemplar que adquirió en Benavente, de raza no conocida en esta región, y que es digno de ser admirado por los aficionados a sport cinegético.

Con el permiso de ustedes a los cuales brindo gaona en mano ésta mal hilvanada revista, se despide hasta la primera, dando las gracias al honrado pueblo benaventano por las distinciones de que fuimos objeto los representantes de Heraldo de Zamora.

Un Cojo sin muleta
Heraldo de Zamora, 09/09/1912

miércoles, 18 de abril de 2012

LA CORRIDA DE BENAVENTE 1912

Las simpatías que todos los zamoranos sienten por la simpática villa de Benavente, ha despertado un entusiasmo considerable por las ferias y fiestas que allí han de celebrarse.

En el tren correo de esa misma tarde han salido para la vecina villa un considerable número de hijos de la capital, jóvenes en su mayor, parte, que con su presencia en Benavente, quieren patentizar el cariño que profesan a sus habitantes.

Anuncian que al día siguiente, en el tren especial, partirá también una numerosa colonia de zamoranitos a la que se une, cómo no, El HERALDO DE ZAMORA, que siguiendo su tradicional costumbre, enviará su modesta representación, confiada a dos de sus redactores, para que a la vez que se deleiten y diviertan en la condal villa, cumplan con la agradable misión de publicar extensas informaciones de las ferias y fiestas: J. Puyitas y Un Cojo sin muleta.


CAIRELES Y PITONES

La corrida de Benavente

Mañana, Dios mediante, y si el tiempo lo permite, se verificará en Benavente la corrida de toros, anunciada con mucho bombo y platillos, por el simpático empresario Ambrosio Infesta, que no omitiendo gestos logro formar el cartel con Rufino San Vicente, Chiquito de Begoña, que matara él solito cinco magnificas reses de la vacada del marqués de Llén, vecino de Salamanca.

El espectáculo taurino dará principio a las cuatro en punto de la tarde y lo presidirá el alcalde don Augusto Alonso Salvador.

Como los simpáticos benaventanos no se duermen en pajas, han conseguido de la Compañía del Oeste, la circulación de un tren especial que partirá de Zamora a las ocho y cuarenta minutos de la mañana, para llegar a la pintoresca villa de los Condes a las doce y veintiocho minutos, es decir, con tiempo suficiente para reponer fuerzas, tomar café y admirar un poco las beldades benaventanas en el delicioso paseo de la Mota y calle de Alfonso XIII.

El recorrer los 116 kilómetros en el viaje de ida y vuelta, costará: 9 pesetas 60 céntimos en 1ª clase; 7,20 en 2ª, y 4.80 en 3ª, y los billetes serán valederos hasta el día 12.

Siendo grandísimos los deseos que hay entre la afición zamorana para ver torear a Chiquito de Begoña, al pundonoroso Rufino San Vicente, que en 1910 logró eclipsar en nuestro circo taurino al astro de mayor magnitud de la tauromaquia, al gran califa cordobés Rafael González, Machaquito, es de esperar que mañana la orden botijil será numerosa y así daremos una prueba más a Benavente de nuestro agradecimiento.

Ya lo saben ustedes; mañana, y hora de las ocho y cuarenta, parte para Benavente el tren especial; no descuidarse y a coger billete.
Allí nos espera la banda del regimiento de Burgos, que dará unos conciertos de órdago, la compañía Gómez Ferrer con un repertorio de lo más clásico y selecto, simpáticas coupletistas con canciones modernísimas y numerosos amigos con los brazos abiertos para estrecharnos y darnos las gracias por nuestra justa correspondencia.

¡¡Al tren!! ¡i A Benavente!! ¡¡A los toros!! ¡¡Viva Chiquito de Begoña!! i¡Vivaaaa...!!

Un Cojo sin muleta.
Heraldo de Zamora, 07/09/1912

martes, 17 de abril de 2012

LA FERIAS DE BENAVENTE (II)

Una vez finalizadas las ferias de San Agustín, en Toro, el tradicional calendario taurino de Un Cojo sin muleta nos conduce a Benavente y sus ferias de septiembre.

El propio alcalde de la localidad, conocedor de la importancia de una conveniente promoción envía personalmente los programas anunciadores de los festejos que han de celebrarse durante la próxima feria a la redacción de Heraldo.

La empresa del coliseo de Benavente ha contratado a una notable compañía para actuar durante las fiestas, la que dirige el primer actor Francisco Gómez Ferrer y que la componen un destacado elenco de artistas que pondrán en escena un excepcional repertorio donde figuran las obras más selectas y modernas a partir del día 8.

El diestro Chiquito de Begoña ha confirmado que se encuentra en condiciones de torear en el coso taurino de la villa de los condes-duques.

En el acreditado café de la calle de la Rúa, los conocidos empresarios Manolo Alonso y Horacio Delgado instalarán durante las ferias un pabellón cininesco donde actuarán dos hermosísimas coupletistas para el culto público benaventano.

CAIRELES Y PITONES

Las ferias de Benavente.

Con gran profusión circulan por toda la provincia los programas anunciadores de las ferias que se han de celebrar dentro de breves días en la villa de los condes, las cuales prometen verse aún más animadas que en años anteriores.

El Ayuntamiento, que tan dignamente preside don Augusto Alonso Salvador, de acuerdo con el Comercio y la Industria benaventana, ha organizado sugestivo y atrayente cartel de festejos, con los cuales se conseguirá hacer más agradable la estancia del forastero en la simpática localidad, patria chica de Joaquina La Portuguesa, la hostelera que más fama ha conquistado en la región de Castilla, aderezando el sabrosísimo y clásico bacalao de la tranca, manjar que según sus paisanos, gusta como las «propias rosas», y conste que no es reclamo, pues todo el mundo sabe que habita en la calle Herreros.

El amigo Ambrosio Infesta, conocido empresario de toros, ha organizado brillantísimo festival taurino para la tarde del día 8, sobre la base de Chiquito de Begoña, que se las entenderá con cinco brutos astados bien puestos de carnes y con muchas defensas, procedentes de la ganadería del señor marqués de LLén, vecino de Salamanca.

Como sobresaliente de espada, figura en el cartel el valiente novillero José Muñagorri, que ayudará eficazmente al maestro Rufino en su labor taurómaca.

En el teatro, saben los lectores, que el simpático empresario Juan Villarino, contrató anteayer en Medina del Campo a la notable Compañía cómico dramática Gómez Ferrer, que con extraordinario éxito actúa en el coliseo de «Isabel la Católica», de referida villa, y no ha mucho, hizo brillante temporada en el teatro Liceo, de Salamanca.

Con estos elementos y el concurso de la laureada banda del regimiento de Burgos, es de presumir que las próximas ferias de Benavente se celebren con mayor animación que años anteriores.

Cónstale al revistero, que los preparativos llévanse muy adelantados, y el vecindario entero desea llegue el día 8 para acudir al coso de la carretera de León, y presenciar las faenas que con los cinco morlacos de Llén realice el arrrojado matador Rufino San Vicente, Chiquito de Begoña, una vez restablecido del percance que sufrió toreando en la plaza de Bilbao.

Un Cojo sin muleta.
Heraldo de Zamora, 04/09/1912

viernes, 13 de abril de 2012

HISTORIA DE UN CORNETÍN

                                                               Dedicado a las bandas de CC y TT de Zamora,
                                                               por su abnegación y generosidad.


Hace algunos meses escribí un artículo acerca de Remigio Díez Rodríguez, primer cornetín de la banda de música del Regimiento Toledo 35, un personaje muy popular en la Zamora de los primeros años del siglo XX.
Esta es una de esas personas que forman parte por derecho propio de la intrahistoria de esta ciudad, gentes anónimas olvidadas por el devenir de la otra historia, la que los libros de texto se ocupan de conservar.

«Pero las muchedumbres somos igual que las veletas: giramos del lado que viene el viento. Remigio, algún día, en Zamora, fue más célebre que el gobernador civil, que el presidente de la Audiencia, que todas las personas de mérito indiscutible; los niños le querían, los propios le admiraban, los extraños ansiaban conocerle. ¡Era tanta su popularidad!... »

Son palabras de Abelardo de Barrio (1894-1913), autor de la obra “Historia de un cornetín: Remigio Díez. Su vida y sus obras...” publicada en 1912 con motivo de su licencia por edad.

Con el mismo título aparece publicado un largo artículo en el Heraldo de Zamora el 20 de agosto de 1912 y que sirve para completar aquella primera aproximación que realicé hace varios meses, y que ahonda en la excepcional personalidad de esté músico, del que este año se cumple el centenario de su retirada.

Nace en León en el seno de una familia humilde en el año 1862.
Dedicó sus primeros años a la pintura, pero pronto comprendió que tenía una aptitud innata y pensó en ser músico.
En 1875, afianzada por completo su vocación, comienza en León su formación musical bajo la dirección de don José Areal, maestro de la Sociedad «Amigos del País» y organista de la Santa Iglesia Catedral.
En 1876 se dedicó de lleno al instrumento que con tanto cariño profesó, y a los seis meses gana plaza de primer cornetín en la banda municipal «La Filantrópica» donde figuraba como músico mayor el gran director don Ildefonso Fernández.
En 1877 ingresa en clase de voluntario para la música de la Reserva de Lérida número 42 (más tarde regimiento de San Marcial número 44,) donde trabajando con fe y entusiasmo, fue dando cima a su modesta carrera, escalando la cúpula de la popularidad, hasta llegar al apoteosis de su vida militar, en el año de 1912.

«Decir Remigio Díez, es decirlo todo: un poema y un cantar: él es algo nuestro, propio, indiscutible; algo que se nos adentra en los rincones del espíritu. Toda Castilla le conoce. En todos los pueblos, ya en fiestas, ya después de un paseo militar cuando los soldados, cubiertos de polvo y rendidos por el cansancio, procuraban descansar de sus fatigas, la notas alegres del cornetín de Remigio venían a ser el abracadabra de aquellas calenturas; la plaza del pueblo, el campo, las afueras, donde fuese, se veía lleno de personas; todo el mundo dejaba las casas abiertas, para correr a escuchar las notas aguerridas del cornetín, que impulsaba los pechos en un anhelo y las manos en un deseo loco de aplaudir...»

El talento musical con el que conseguía arrancar a su cornetín esas afiligranadas florituras consiguieron no sólo el respeto, sino la admiración de cuantos tuvieron la fortuna de admirarlo.

«Le han caricaturizado; los periódicos le consagraron columnas enteras, por él se hicieron couplets; los más ilustres personajes -generales, obispos y toreros-, han estrechado su mano; posee autógrafos y retratos de los artistas más eminentes, de los músicos más inspirados; le han brindado toros, célebres espadas;»

Pero Remigio era más que un notable cornetín, era sobre todo una persona alegre, franca, simpática, todo alma...

«Hace muy pocos años, y, sin embargo, los que entonces éramos chicuelos, tenemos grabada en la retina la figura simpática «del cartero del regimiento Toledo», de aquel músico rechoncho y colorado, con la cabeza afeitada, que todas las tardes al regresar de la Central, llevando la cartera a las espaldas, veíase asediado por la admiración general. Pasaban las niñeras: «¡Adiós Remigio» Y Remigio, poniendo en sus ojos un chispazo y en sus labios una risa, contestaba: «¡Adiós pimpollos!» Venía algún jefe, Remigio; alzando la mano a la altura del ros, siempre risueño: «Mi coronel: buenas tardes». «Para todos tenía algo». Ni Las señoritas, que estaban en los balcones y que, al pasar, le sonreían, se libraban «de sus achaques». Era él mucho hombre.»

La prensa local y de provincias dejaron numerosos ejemplos haciendo justicia de sus méritos:

«El Campeón y El Porvenir, de León; El Duero y HERALDO DE ZAMORA; El Castilla, El Norte de Castilla y El Porvenir, de Valladolid, El Lábaro, El Castellano, El Noticiero y El Adelanto de Salamanca. El heraldo de Linares, La Iberia, de Ciudad Rodrigo, El Combate, de Béjar, La voz de Peñaranda, El Correo de León.., cien y cien más tuvieron para Remigio un aplauso y una frase cariñosa.»

Tenía, afirma el biógrafo, una carpeta lujosamente encuadernada

«...donde guarda revistas y periódicos de todas clases y matices, que pregonan su fama, tiene también retratos y autógrafos de artistas que, al marchar, en su lucha por la vida, quisieron dejarle expresado su recuerdo; quizás sea esta carpeta lo que Remigio quiere con más anhelo;»

El general Carbó, Eduardo López Juarranz, el maestro compositor y director de la banda de música del Real Cuerpo de Alabarderos; Martínez Montosa, la actriz Concepción Rustani, Pau Casals, una lista interminable de figuras que constituyen ese museo sentimental del célebre Remigio.

Otro aspecto, un nuevo don de este hombre genial, era el de la oratoria.

«Se organizaba algún banquete, fuese en honor de quien fuese...allí estaba Remigio, con su honor y su persona. ¿Había brindis? Pues brindaba por todos: por San Fernando, por San Pedro y San Antonio; pero, ¿no brindar él?
Imposible.»

De palabra fácil, ideas lúcidas y exquisitas, de sus labios salía lo mismo un piropo que un discurso, un chiste que pica pero no enoja, una idea desvanecida antes de adivinada, Remigio era un orador de cuerpo entero.

La famosa vedette Amparo Borí le cantó unos couplets dedicados recibiendo estruendosas ovaciones en aquella noche incomparable, cuando fijó sus ojos incandescentes y le saludó :

Salve, Remigio, lleno eres de gracia!...

«Os agradezco vuestros aplausos,
porque la gloria no hay quien discuta,
pero el maestro me está diciendo
que ya no puede con la batuta,
al Clarinete se le va el aire
y sin pulmones está el flautín
y hasta Remigio me dice: -¡Amparo!
¡que se me tuerce el cornetín.»

Después de rechazar ventajosas proposiciones continuó viviendo en Zamora, ciudad a la que tanto quiso.
No sé aun que fue de su vida, tras su retirada.
En el Porvenir de León, en 1914 lo despiden cariñosamente tras una breve visita «inimitable corneta y presidente en Zamora de la sociedad de sopleo»
Y en El Adelanto de Salamanca, en 1917 da cuenta de que se encuentra en la ciudad «el célebre y popular cornetín, ex-músico de primera de la banda del Regimiento Toledo, muy conocido y muy estimado en Salamanca donde cuenta con generales simpatías y admiradores.».

No cabe duda que Remigio fue toda una leyenda, en esta nuestra Zamora, querido y admirado por sus contemporáneos, me resulta tan extraño su olvido...

«De aquellos buenos tiempos, en que los obispos estrechaban su mano, y los toreros le brindaban sus toros: y le daban autógrafos los artistas mas eminentes, va quedando poco a poco, un pálido recuerdo; el que algún día llenó con sus cosas las columnas de los periódicos, y en libros dedicados a la actualidad local ocupó lugar preferente, y tuvo en cada labio una pregunta y en cada pecho un latido, terminada su vida militar, desaparece estos días. A eso, a evitar que algo que fue muy nuestro se aleje, sin dejar en nosotros un recuerdo, tienden estas líneas.»


(Textos extraídos del artículo publicado en Heraldo de Zamora Historia de un cornetín: Remigio Díez. Su vida y sus obras...”. Abelardo de Barrio, 22/08/1912)

jueves, 12 de abril de 2012

LA DE MAÑANA EN TORO

Tras la decepcionante corrida celebrada durante la festividad de San Agustín 1912, en las ferias en honor de dicho santo en la localidad zamorana de Toro, Un Cojo sin muleta, incansable al desaliento, convoca de nuevo a la afición de la capital para trasladarse a la ciudad de doña Elvira, el domingo de baratillo, para esta vez, sí, disfrutar de una novillada con Esquerdo y Frutitos como figuras principales, quienes afirman tener especial interés en «sacarse la espina» que involuntariamente se les clavó en la primera corrida.

Finalizaba la crónica de las ferias con una despedida desde el Casino, a las seis de la mañana, emplazando a los lectores para el día siguiente en el que reseñaría los sucedido en el baile. En la crónica del día siguiente advierte que una vez que el Casino cerró sus puertas, los asistentes se retiraron, unos a descansar y otros a tomar el tren de regreso a Zamora.
Durante el viaje de regreso, y cuando pasaban por la estación ferroviaria de Coreses pudo observar que en el camino que lleva desde dicha localidad a la capital había aparecido el cadáver de un vecino de Coreses de 27 años edad, con herida de arma de fuego e inmediato al mismo, un revólver.
Al día siguiente pudo ampliar la noticia, se trataba de un suicidio según habían confirmado las autoridades judiciales.

Por otro lado, las ferias de San Agustín siguen su curso. El picador de toros Luis Alcaraz, que en una de las caídas de la pasada corrida, sufrió luxación del hombro derecho, se restablece con normalidad.
La compañía de teatro Talavera Cristóbal continúa llenando todas las noches el coliseo de Latorre cosechando grandes éxitos de crítica.



CAIRELES Y PITONES

La de mañana en Toro.


Según anuncian los carteles, mañana, Dios mediante, se celebrará en el circo taurino de Toro, la brillante novillada que los simpáticos empresarios señores González, han organizado para el domingo de baratillo, bajo la base de Esquerdo y Frutitos, dos muchachos que se las traen, y bien, pegando de firme con ganado proporcional a sus facultades.

Los cinco bichos que la Empresa tiene destinados para el festival de mañana, son de bonita lámina, de mucho poder y bien armados, pudiéndose asegurar que darán excelente juego, si los picadores los castigan como se debe pegar a los utreros adelantados.

Cónstale al revistero que para mañana la Empresa tiene vendidas muchas localidades y la plaza se llenará con el crecido número de zamoranos que se dispone salir en el tren especial de las dos de la tarde para la vecina ciudad de doña Elvira, al objeto de presenciar el espectáculo taurino y asistir a las representaciones del teatro Latorre.

Ya lo saben los aficionados; mañana en Toro, se celebrará una brillante novillada, con reses de don justo Calvo, y como matadores actuaran Esquerdo y Frutitos, los cuales se hallan dispuestos a discutirse las palmas y las estocadas.
El convoy sale a las dos en punto.
No descuidarse y a la Estación, para tomar billete por dos pesetas cuarenta céntimos.

Un Cojo sin muleta
Heraldo de Zamora, 31/08/1912

miércoles, 11 de abril de 2012

LAS FERIAS DE TORO 1912

Como ofrecí a mis lectores, ayer tarde en el tren especial salí para la vecina ciudad de doña Elvira, en compañía de unos cuatrocientos paisanos, pertenecientes a todas las clases sociales.

El tren iba atestado y a las tres de la tarde el convoy hizo alto en la estación de Toro; y unos a pie y otros en coches llegamos a la plaza de San Agustín, donde se celebraba la feria de ganado caballar, mular y asnal.

Según informes, el ferial estaba muy desanimado, siendo escasísimas las cabezas presentadas a la venta y menos los compradores.

No obstante, reinaba animación, bullicio y alegría en la plaza de San Agustín.
El revistero, en compañía de otro zamoranito prudente y corresponsal de varios diarios madrileños. se encaminó al coso taurino, donde había de tener lugar la corrida de toros.

Comienza la fiesta.

El cronista desearía hacer una revista como lo mandan los cánones taurinos, pero el espectáculo no lo mereció, concretándose a decir a ustedes que la entrada era regular, en los palcos un mujerío soberbio, con cada pañolón de manila que era el despiporre.

La presidencia estaba encomendada a un señor que dicen llamarse don Francisco R. Roldán, primer teniente alcalde del Ayuntamiento de aquella ciudad, más grave que don Rodrigo en la horca, y con una chistera que hay que reírse de las casas de siete pisos.
¡Pero qué monísimo estaba don Paquito!
Con el presidente se encontraban el gobernador civil de la provincia, señor Aparicio, y el ganadero señor Calvo.

De los cuatro toros primeros, a excepción del último que fue un buen bicho, los restantes se declararon mansos a las primeras de cambio, y aunque cumplieron en varas, nada de particular hicieron en los otros tercios.

El quinto toro de los lidiados era una cabrita y pertenecía a don Justo Calvo y aunque dejó tres caballos para el arrastre, los varilargueros entregaron sus cabalgaduras, pues de lo contrario naranjitas de la china.
En fin, el ganado no satisfizo ni a los mismos toresanos, y con esto está dicho todo.

La gente de aúpa a excepción del Cid y Alcaráz, nada de notable hizo y picaron desastrosamente como si estuvieran en Villamelones.
Malla que sustituía a Rufino San Vicente, Chiquito de Begoña, tampoco hizo nada que merezca consignarse, pues si mal estuvo con el capote, peor faena hizo con la franela.
Con el pincho cada vez que se lo echaba a la cara agarraba estocadas contrarias, caídas y atravesadas y a dos pobrecitos bichos los atravesó, saliéndole el estoque por los bajos.

En el cuarto toro que fue más manejable, Agustín puso un par de banderillas al quiebro, marcando magistralmente los tres tiempos y con la muleta quiso hacer algo pero sin conseguirlo por perder siempre los terrenos.
El chico es un temerario, no tiene miedo a los toros y lo mismo se tiraba al hilo de las tablas sin cuadrar al cornúpeto que a paso de banderillas.
Para Malla ayer no había cuernos y todo su anhelo era tirar carne al suelo.
Su vida siempre estuvo pendiente de un hilo.

Esquerdo es otro temerario y un ignorante en las lides taurómacas había que verlo con el capote las cosas güenas que hizo en el quinto toro, aquello era volverse loquillo de alegría, y a sus compañeros los mandó retirar con las sacramentales frases de déjame zolo, y quien se quedó zolo en la plaza fue el bicho, por culpa del presidente, que desconociendo absolutamente el reglamento taurino, apuró tanto la suerte de varas, que cuando cambió, el público indignado protestó pidiendo ;¡¡caballos!! ¡¡caballos!! y como siempre, el primer banderillero que fue a cumplir con su cometido, recibió tremenda descarga de cáscaras de sandía, y el hombre, antes de perder la pelleja, decidió por retirarse.

Quince minutos duró el escándalo, y la interrupción de la corrida a causa de que el presidente señor Roldán, y esto se lo dice Un Cojo sin muleta, no tuvo suficiente energía para ordenar a la cuadrilla continuase la lidia, puesto que el toro había tomado cinco puyas.
Desearía el revistero, señor Roldán, conocer como preside S.S. las sesiones municipales; pues como haga lo mismo que ayer, bueno, pero que muy bueno, estará el Concejo toresano. ¿Se lo aconsejó así, el asesor?
Pues si así fue, lo puso en ridículo, y me alegro, porque de esta forma, señor presidente, nos cobramos los forasteros de sus desatenciones.
Tan monumental fue el escándalo, queridísimos lectores, que los veinte o treinta guardias que había formados en el corral, por si era necesaria su intervención, tuvieron que poner pies en polvorosa, y este revistero no se quedó para atrás, al circular la voz de que el toro se había escapado.

Esto es fiel reflejo de lo que ayer ocurrió en la plaza de toros de Toro.

Los banderilleros parearon muy requete mal y hubo peón que clavó un rehilete en el hocico del animal.
Esquerdo remató al quinto de una estocada superior, quizás la mejor de la tarde, pero la agarró por casualidad.
De esta forma, termino la corrida, y hasta otra.

En el teatro.

En el lindo coliseo de la plaza de San Francisco, la Compañía de zarzuela que dirigen los señores Talavera y Cristóbal, representó El húsar de la guardia, El fresco de Goya y El pobre Valbuena.

Guervós, que con gran acierto dirigió anoche la orquesta.

Para esta noche, se anuncia El barbero de Sevilla y Gente menuda en dos actos.

En breve, estreno de las preciosas operetas y zarzuelas, El canto de primavera, El príncipe Casto, El refajo amarillo, El Chico del Cafetín y La casta Susana.

Los fuegos artificiales.

En la plaza de San Francisco se quemó anoche preciosa colección de fuegos artificiales que fueron presenciados por casi todo el vecindario. Mañana el revistero dará cuenta del baile celebrado en el Casino, pues cuando se retiraba del salón, seis de la mañana, parecía que la fiesta comenzaba a animarse.

Un Cojo sin muleta.
Heraldo de Zamora, 29/08/1912

martes, 10 de abril de 2012

LAS FERIAS DE BENAVENTE 1912 (I)

Otra de las citas obligadas en el calendario taurino provincial, como hemos visto hasta el momento, son las ferias de septiembre en Benavente.
En 1912, el Ayuntamiento de Benavente, en colaboración con el Comercio y la Industria, se ocupan de confeccionar un programa de festejos modesto pero atractivo.

Las ferias comenzaran el día 7 y finalizaran el 11.
Las banda municipal y la del regimiento de Burgos, realizaran varios recorridos por las calles principales y amenizaran el paseo de La Mota con conciertos.
El día 8, Rufino San Vicente, Chiquito de Begoña, recuperado del varetazo sufrido en la plaza de Bilbao, y que le ha obligado a suspender su concurso en las ferias de Astorga y de Toro, lidiará acompañado de su cuadrilla, cinco magníficos ejemplares de la ganadería del marques de Llen.

El programa de las fiestas incluye entre otros festejos, carreras de cintas en bicicleta en el Paseo de La Mota, sesión gratuita de cinematógrafo, en la plaza del Grano y partidos de pelota en el frontón Vista Alegre.

Completan el programa una brillante fiesta literaria en honor de los forasteros en el Ateneo, la actuación de una compañía de Zarzuela en el teatro, grandes bailes en los Círculos de recreo, cucaña, cine, varietés en el barracón de la calle Alfonso XIII y la feria de ganado.

CAIRELES Y PITONES

Las ferias de Benavente

Con gran profusión han circulado los programas de la gran corrida de toros que el amigo Ambrosio Infesta, ha organizado para el día 8 del próximo mes de Septiembre, y que tendrá lugar en el coso taurino de la villa de los condes, cuya representación local ostenta don Augusto Alonso Salvador.

La empresa, venciendo todas las dificultades presentadas y sin omitir gastos, ha organizado un cartel que para si quisieran algunas plazas de primera clase donde se lleva lo peor de la torería actual.

El amigo Infesta ha contratado al simpático y arrojado torero bilbaíno Rufino San Vicente Chiquito de Begoña, para que el solito mande al desolladero cinco magníficos toros procedentes de la ganadería del señor marques de Llen cuyo morrillo será adornado con divisa verde.

Rufino lleva la plantilla siguiente:
Picadores.-Luis Alcaraz, Fernando Jiménez, Rubio y Antonio Martínez, Cid.
Banderilleros.-José González, Gonzalito, Manuel García, Morenito y Francisco Pardo, Perdigón
Sobresaliente en espada con la obligación de banderillear los toros que le corresponda José Muñagorri.
Este es el personal de la cuadrilla de Chiquito de Begoña, el más modesto de todos cuantos gastan coleta.

Los precios son baratísimos pues la sombra cuesta 3 pesetas y el sol 1.75.
Si el tiempo lo permite la corrida empezará a las cuatro.
Además del festival taurino se organizan corridas de cintas en el paseo La Mota. El teatro abrirá sus puertas, durante la feria y todos los espectáculos serán amenazados por la laureada banda del regimiento de Burgos de guarnición en León.

La Compañía del Oeste ampliará el plazo de los billetes de la tarifa temporal número 2, y los benaventanos, como siempre, echarán la casa por la ventana, al objeto de hacer más grata la estancia del forastero en la condal villa.

Un Cojo sin muleta.
Heraldo de Zamora, 28/08/1912

lunes, 9 de abril de 2012

¡¡ A LOS TOROS !! ¡¡ A LOS TOROS !!

Fiel a su compromiso con la Fiesta Nacional, el Heraldo anuncia el envío de sus representantes a las fiestas de San Agustín de 1912, en Toro. Según declara el diario, reina un extraordinario entusiasmo entre la afición y se espera un gran número de visitantes dispuestos a divertirse presenciando las ferias y las fiestas.
Los redactores J. Puyitas y Un Cojo sin muleta, publicarán extensas informaciones llevando a los lectores la animación, el bullicio, la alegría y el buen humor que a buen seguro encontraran en la ciudad de Doña Elvira.


CAIRELES Y PITONES

¡¡A los toros!! ¡¡A los toros!!


En el tren mixto de esta mañana y en compañía de lindas señoritas, partió para la vecina ciudad de doña Elvira, el veterano J. Puyitas; quien desde la estación del ferrocarril envió al firmante de estas cuartillas unas notas que solamente puede descifrar Marianita, la filia de Manuel, el de Pova, pues están escritas en portugués y el revistero no está muy al corriente de la lengua paivante.

Heraldo, 27/08/1912
En síntesis, J Puyitas parecía decir en sus escritos, que salía el primer convoy para la tourada toresana conduciendo a innumerables romeros y que en los andenes, todo era bullicio, alegría y él con su jacarandoso cuerpecito ¡¡olé!! los niños con circunstancias, llevaba conquistados más de veinte tiernecitos corazones.

J. Puyitas, el anciano y jubilado revistero taurómaco, salió para Toro y mañana en el tren especial de las dos de la tarde, marchará su compañero Un Cojo sin muleta, llevando el encargo de contar a los apreciabilísimos lectores del HERALDO las faenas que el saladisímo Chiquito de Begoña realice en el coso toresano con los cinco magníficos bichos enviados por el inteligente y concienzudo ganadero de la tierra, don Ildefonso Calvo Alaguero.
Repito que las reses son de bonita lámina, bien criadas y con cornamenta suficiente para proporcionar más de un disgusto a los lidiadores.

Zamoranos, son muchos los que se disponen gastarse mañana dos pesetas cuarenta céntimos que vale un billete de tercera clase y trasladarse a Toro para presenciar la corrida y el trabajo de la excelente Compañía de zarzuela que actúa en el bonito coliseo de la plaza de San Francisco.

Candidito Bambalina se encargara de contarnos algo de la campaña teatral, y J. Puyitas nos dará atenta de la celebración de los festejos y resultado de la feria, si es que se acuerda del encarguito. porque queridísimos lectores, Puyitas, aunque ustedes no lo crean, es muy distraído y más yendo en compañía de alguna belleza.

En fin, ya lo saben ustedes, mañana en el circo taurino toresano, Rufino San Vicente Chiquito de Begoña, si otra cosa no se dispone hoy, matará cinco bravos toros de la acreditada ganadería de don Ildefonso Calvo.

El tren parte a las dos y la corrida dará principio a las cuatro y media.
Si gustan de acompañarnos, ya lo saben, estación del ferrocarril a las dos, billete dos pesetas cuarenta céntimos, toros, teatros, fuegos artificiales, música y unas muchachas en Toro capaz de quitar el hipo al hombre más aburrido.

¡¡A Toro!! ¡¡A Toro!! donde presenciaremos cosas buenas y de buten.

Un Cojo sin muleta.
Heraldo de Zamora, 27/08/1912

miércoles, 4 de abril de 2012

EL AGUA Y LOS MARAGATOS


A causa de las inclemencias meteorológicas, la corrida prevista a beneficio de un establecimiento de caridad en las fiestas patronales que en honor de Santa Marta de 1912 se celebran en Astorga es suspendida.
Chiquito de Begoña, que había sufrido un varetazo unos días antes había sido sustituido por Diego Olivé Rodas, Morenito de Algeciras.

El día 27 de agosto, la cuadrilla de Chiquito de Begoña, regresa de Astorga con destino a Toro, al pasar por Zamora, J. Puyitas conversa en la estación con el valiente picador El Cid, que le facilita la información sobre la corrida que finalmente se había celebrado el día anterior.

“Con un lleno completo ayer se celebró en Astorga la corrida de toros suspendida el día anterior.
El ganado de Clairac resultó bravucón y los espadas trabajaron regularmente, sobresaliendo el anciano matador Morenito de Algeciras.
En la gente montada hubo de todo, bueno y malo.”

El artículo de Un Cojo sin muleta hace mención a un dicho popular y ya en desuso, “llover más que cuando enterraron a Zafra”.
El dicho tiene en su origen una frase más larga que finalizaba “que el ataúd era plomo y flotaba en el agua” Con el transcurrir del tiempo, la economía del lenguaje hizo desaparecer la segunda parte. Existen dos versiones que tratan de explicar su origen, ambas se remontan a una leyenda en la que una maldición gitana provoca lluvias torrenciales.

Al final del artículo también introduce el autor otra expresión popular, “con deseos de hacer la barba al mejor empresario.”
El significado de “hacer la barba” a alguien es el de adular, hacer o decir con intención de agradar para obtener algo a cambio.
Su origen pudiera estar en la adulaciones que los barberos realizan a sus clientes mientras les afeitan o arreglan la barba, en México usan un refrán con este sentido : Hace la barba el barbero casi siempre por dinero.



CAIRELES Y PITONES

El agua y los maragatos.

El firmamento se conjuró ayer contra los simpáticos y abnegados empresarios de la corrida de toros que debió celebrarse en la ciudad de Astorga, patria del general Santocildes, bajo la base de Morenito de Algeciras y Ostioncito y con ganado de Clairac.

Se suspendió el festival, porque sin exageración, cayó más liquido que el día en que dicen enterraron a Zafra, y las calles estuvieron mañana, tarde y noche, convertidos en caudalosos arroyos.

La población, cuando llegó el revistero, ofrecía aspecto triste, las calles veíanse desiertas y el cielo cada vez poníase más encapotado.
El diluvio.

A pesar de esto, los trenes de la parte de Galicia, León y Benavente estuvieron vomitando gente hasta las tres y media de la tarde, hora en que llegaron los convoyes toreros procedentes de Zamora y León.

El aviador señor Lacombe que se ocupaba en armar su aparato volador en el hangar establecido en el prado de Evagudina se vio precisado a recoger aparato y hangar archivándolos en una casa particular en espera de que mejore el tiempo.

El Cine Ideal, propiedad de los empresarios de toros, no pudo abrir ayer sus puertas a causa de la lluvia, y por la noche solo funcionó el Cine Sabino, en el teatro.

El espectáculo taurino se anunciaba para hoy lunes, si no surgen de nuevo las dificultades que ayer tuvo que vencer la Empresa con la gente de coleta, que se mostraba desinteresada y con deseos de hacer la barba al mejor empresario.

En el circo, el público pide ¡¡caballos!! ¡¡caballos!! y Morenito de Algeciras, un muchacho que frisa en los cuarenta abriles, gritaba en la fonda: ¡¡dinero!! ¡¡dinero!! y con seiscientas del ala se arregló el asunto, dejando de cumplir el compromiso que mañana tenía adquirido con otra Empresa.

Un Cojo sin muleta.
Heraldo de Zamora,26/08/1912

martes, 3 de abril de 2012

RUFINO, TOREA


Aunque, como recoge en su artículo Un Cojo sin muleta, el apoderado de Rufino San Vicente, Chiquito de Begoña ha remitido un telegrama confirmando que el torero estará recuperado para la corrida de la feria de San Agustín 1912, lo cierto es que finalmente dicha recuperación no será posible, y será sustituido por Agustín García Malla, Mallita.

Las ferias de San Agustín de 1912, se iniciarían, según el diario, el día 27 de agosto con el repique de campanas, disparo de cohetes y bombas reales. Ese mismo día en el teatro La Torre, haría su debut la gran Compañía de opereta y género chico dirigida por José Lorente y Teodoro Cristóbal.

Entre los festejos mas reseñables de la feria de San Agustín de 1912 se incluyen además de los espectáculos taurinos, pasacalles de gigantes y cabezudos precedidos de tamboriles y dulzainas del país, diversos conciertos de la banda de música municipal, ascensión de globos aerostáticos y figuras grotescas, sesiones de cinematógrafo al aire libre y vistosas sesiones de fuegos artificiales en el paseo de San Francisco a cargo del acreditado pirotécnico don Cándido R. Vega.





CAIRELES Y PITONES

Rufino, torea.

El valiente diestro bilbaíno, Rufino San Vicente, Chiquito de Begoña, se encuentra herido a consecuencia de un fuerte varetazo que le propinó anteayer un toro de Parladé, en la plaza de Bilbao.

El simpático torero, a quien la suerte no le favorece, en la presente temporada perderá la corrida de pasado mañana en Astorga, pero no la de Toro; según telegrama que el revistero tiene a la vista del apoderado del arrojado matador señor Gaute.

El despacho ha sido recibido hoy por la mañana en la vecina ciudad de doña Elvira, y la Empresa ha tenido la amabilidad de remitirnos por telégrafo copia del despacho, que dice as¡:

«Médicos han convenido que Chiquito de Begoña, cuyo estado es satisfactorio, pierda de torear la corrida de Astorga, a objeto de estar en condiciones y poder trabajar en Toro el día 28. El apoderado, Gaute.»

Ya saben los aficionados que Rufino San Vicente torea en Toro el miércoles próximo reses de don Ildefonso Calvo, que son de bonita lámina y con muchas arrobas y bien adornado el testuz.

Un Cojo sin muleta.
Heraldo de Zamora, 23/08/1912