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miércoles, 9 de mayo de 2012

EL DÍA EN LA AUDIENCIA: CONSTANCIO ARIAS SE DECLARA POBRE

El 23 de abril de 1913 se acuerda la suspensión del juicio oral de la querella que por supuestas injurias ha interpuesto Constancio Arias, director de El Correo de Zamora contra Francisco Alfonso, Carlos Calamita y subsidiariamente contra Enrique Calamita.

Constancio Arias, solicita ser declarado pobre por el tribunal con el objeto de disfrutar de los beneficios que la ley le otorga : defensa gratuita, exención de pagos al procurador, exención de honorarios a peritos y de gastos o indemnizaciones a los testigos que declaren, entre otros.

Y esta pretensión debe sustanciarse en una pieza separada, por ello el 6 de mayo ante el Tribunal de Derecho, se ve el incidente de apelación interpuesto por Constancio Arias, contra la sentencia dictada por el juez de esta capital, declarando rico en sentido legal al señor Arias e imponiéndole las costas en la querella que intentaba presentar contra Enrique Calamita Matilla, y en cuyo incidente y a nombre del apelado, se opuso el procurador señor Calonge, dirigido por el letrado don Juan Petit.

Formuló también su oposición a las pretensiones del apelante, el abogado del Estado.

Abierta la sesión, se le concedió la palabra al señor Arias, quien solicitó que se revocase el anterior dictamen y que se le impusiera la mitad de las costas al señor Calamita, y la otra mitad al juez instructor, para quien pidió también una corrección disciplinaria, por la injusticia notoria del fallo.

La intervención causó un gran revuelo en la Sala y el magistrado se vio obligado a insistir repetidamente al señor Arias que rectificase, porque estimaba ofensiva su intervención para el autor del fallo recurrido.

El señor Petit después de entonar un himno justiciero y merecido a las cualidades del ejemplar funcionario señor de la Cuesta, que para bien de la justicia desempeña el Juzgado de Zamora, dijo, que la mejor contestación a las gratuitas afirmaciones del apelante era la brillante e inmaculada historia forense de tan respetable funcionario, y terminó oponiéndose a las pretensiones del apelante, porque la prueba practicada en autos ponía de manifiesto que solo la temeridad del señor Arias podía hacer que éste intentase el que se le declarase pobre en sentido legal.

Quedando el asunto concluso para sentencia.


NUESTROS PROCESOS

Como era de esperar, dada la rectitud y acrisolada probidad de la Sala de esta Audiencia provincial, el fallo dictado por la misma en la demanda incidental de pobreza instada por don Constancio Arias Rodríguez, director de El Correo de Zamora periódico tradicionalista y con censura eclesiástica, en la querella por supuestas injurias contra el editor de nuestro diario don Enrique Calamita, ha sido en un todo confirmatorio del que pronunció en primera instancia el dignísimo y justiciero juez don Teófilo de la Cuesta.

Es decir, que en méritos de Justicia la Sala declara que a don Constancio Arias Rodríguez, no se le puede, como solicitaba, declarar pobre, en sentido legal, para litigar, puesto que así lo justifican las pruebas que alegó la representación del señor Calamita, al oponerse a esas pretensiones del director del diario tradicionalista El Correo de Zamora.

Claro es que el Tribunal sentenciador -y también por ser de justicia- tampoco ha accedido a la otra pretensión del señor Arias Rodríguez, de que se impusiera una corrección disciplinaría al señor juez de primera instancia.

Heraldo de Zamora, 13/05/1913


El día 19 de mayo, Constancio Arias deja de ser director de El Correo de Zamora, desconozco si a raíz de dicho incidente en la Sala, y el 24 de mayo la Sala de la Audiencia dicta un auto declarando que no ha lugar a la admisión de recurso de casación por quebrantamiento de forma ni tampoco al anunciado por infracción de ley en el modo y forma que interesaba el procurador Sr. Pérez en nombre y representación del ex-director de El Correo.

lunes, 7 de mayo de 2012

NUESTROS PROCESOS

Un año más tarde de que se produjese la última noticia acerca de la interposición de una querella por parte del director de El Correo de Zamora, Constancio Arias, contra Francisco Alfonso, director de Heraldo de Zamora, Carlos Calamita, redactor del citado diario e hijo del propietario Enrique Calamita que también se encuentra encausado como responsable civil, el Heraldo informa que por el procurador señor Calonge ha sido hoy devuelta, ya calificada, la querella que se siguió en ese Juzgado de instrucción a instancias de don Constancio Arias, director del Correo de Zamora, diario tradicionalista y con censura eclesiástica que ve la luz pública en esta capital.

El señor Arias los supone autores de un delito de injurias graves, y solicita para Francisco Alfonso la pena de tres años, seis meses y veintiún días de destierro a más de 50 kilómetros de Zamora, multa de mil una pesetas y la mitad de las costas; y para Carlos Calamita, la de cuatro años, nueve meses y diez días de destierro a más de 75 kilómetros de esta capital, multa de mil setecientas cincuenta pesetas y pago de costas por mitad.

Los daños y perjuicios morales, sociales y materiales que según el querellante ha sufrido, los estima en la cantidad de diez mil pesetas, que pide le pague don Enrique Calamita Matilla, como propietario del periódico.

Los letrados señores Petit y Cotrina defensores respectivamente de Alfonso y Carlos solicitan la absolución de éstos y que se impongan las costas al querellante.

La polémica se origina a raíz de la publicación por parte de El Correo de Zamora de la noticia del nombramiento, por sorpresa, de Francisco Alfonso como director de Heraldo de Zamora que se viene a sumar a las diferencias personales que mantiene la familia Calamita, propietaria del diario, con el director de El Correo de Zamora y que meses antes parecían haber finalizado con la sentencia del supremo absolviendo a Enrique Calamita de un supuesto delito de injurias cometido contra Constancio Arias.

El 16 de abril el diario informa que para los días 29 y 30 está señalada la vista en juicio oral y público.
El Decanato del Ilustre Colegio de Abogados de Zamora, ha autorizado al letrado don Carlos Calamita para defenderse en un asunto propio.

«En cumplimiento de lo acordado por providencia del dignísimo juez de instrucción de esta capital, dictada en la querella que por supuestos delitos de injurias graves se sigue a nuestros compañeros Francisco Alfonso y Carlos Calamita a instancias de don Constancio Arias, director del periódico tradicionalista y con censura eclesiástica El Correo de Zamora, el editor de nuestro diario don Enrique Calamita ha puesto fianza por valor de 26.667 pesetas como presunto responsable civil subsidiario.
En las conclusiones provisionales, solicita el querellante don Constancio Arias que se imponga al señor Alfonso la pena de tres años seis meses y veintiún días de destierro a más de 50 kilómetros de Zamora, multa de 1.001 pesetas y la mitad de las costas, y a Carlos Calamita, la de cuatro años, nueve meses y diez días de destierro a más de 75 kilómetros de esta capital, mula de 1.750 pesetas y pago de costas por mitad.
Como ya hemos dicho, la vista del proceso se halla señalada para los días 29 y 30 del corriente.
Carlos Calamita, que ha sido habilitado por el decanato de este Colegio de Abogados, hará su debut en la Audiencia ese día, defendiendo su causa.
Nuestro compañero el señor Petit, lo hará de don Francisco Alfonso y el señor Cotrina, de don Enrique Calamita.
A los querellados y al que se busca como responsable civil subsidiario, los representa el procurador don José María Calonge.»


El Adelanto de Salamanca también se hace eco de la noticia el 19/04/1913 :

«Para los días 29 y 30 está señalada la vista en juicio oral y público de la querella por supuestas injurias, seguida contra los redactores del Heraldo de Zamora nuestros queridos amigos den Francisco Alfonso y don Carlos Calamita, a instancias del director del periódico tradicionalista El Correo de Zamora, don Constancio Arias.»


El 23 de abril por acuerdo de la Sala se notifica la suspensión del juicio oral de la querella.

miércoles, 4 de enero de 2012

INDEMNIZACIONES AL HONOR

La condena al periódico El Liberal, (en aquel momento pendiente de resolución por el Tribunal Supremo), por vulneración del honor con la cantidad de 150.000 pesetas significa para la prensa de la época un tremendo inconveniente, lo que les lleva a presentar este acontecimiento como el nacimiento de una nueva industria, la de litigar contra un periódico demandando haber sido perjudicado en el honor.

El Heraldo de Zamora, señala los procesos más llamativos pendientes de resolución en aquellos momentos, entre los que figura además del ya comentado caso de “El Liberal”, la demanda que el nuevo alcalde de Deusto, Pedro Urreta, ha interpuesto al periódico católico de Bilbao, “La Gaceta del Norte”, en la que exige una indemnización de 50.000 pesetas por haber reproducido un pasquín en el que se daba a entender que el alcalde habría comprado su puesto en la nueva corporación municipal a cambio de mil pesetas.

La escritora, Carmen de Burgos, conocida como Colombine, interpuso también una demanda contra el periódico “El Debate” por haberla llamado cursi.


LA NUEVA INDUSTRIA

Indemnizaciones al honor

“Cierva ha abierto caminos al arte de vivir. Con su asombrosa victoria judicial, sacando miles de duros sin necesidad de probar la injuria a El Liberal por daños causados a una señorita, ha inaugurado una nueva era y ha fundado algo como una lotería más. La injuria es una mina: la difamación equivale a tener un tío en Indias.
A El Imparcial le pide una señora (cuyos pies besamos y cuyo nombre callamos galantes temerosos) 25,000 pesetas por daños causados al informar ese colega sobre la detención del cuarto falso asesino de la pobre doña Vicenta Verdier.
El lance es curioso, y de continuar las cosas por el camino que a la fecha, dentro de breves días no habrá periódico en España que no tenga amenazada su gaveta.”

He aquí la lista de los que al momento estamos pendientes de resolución judicial.
El liberal, de Madrid, a quien se piden 150.000 pesetas.
La Gaceta del Norte, de Bilbao, a la que se reclaman también como indemnización 50.000 pesetas.
El Debate, de Madrid, a quien una ilustre escritora exige 50.000 pesetas.
El Imparcial, demandado por 25.000 pesetas, y
HERALDO DE ZAMORA, a quien el director del periódico carlista católico con censura eclesiástica El Correo de Zamora, don Constancio Arias, presenta tres demandas contra el director y un redactor del Heraldo y por estimar a estos insolventes, pide al propietario de la publicación que le abone 10.000 pesetas, a 5.000 por barba de cada uno de aquellos; pero todo esto resulta nimio ante la demanda que, según noticias, se presentará muy en breve.

Heraldo de Zamora, 06/02/1912

martes, 3 de enero de 2012

¡TODOS AL JUZGADO!

Con un tono de lamento, triste y sentido, El Heraldo de Zamora comunica a sus lectores que Constancio Arias, director de El Correo de Zamora, ha resuelto de manera enérgica y rotunda interponer una querella contra Francisco Alfonso, y Carlos Calamita por injurias, ampliando la querella a Enrique Calamita, propietario del periódico como responsable civil.
Se sustenta la demanda en dos artículos publicados contra el director de El Correo, los titulados “Oye, tú...” firmado por Francisco Alfonso y “Epicúreo y Malandrín” firmado por Carlos Calamita.
Para cada uno de ellos solicita una indemnización de 10.000 pesetas, y además a los dos primeros una petición de condena penal.
El desasosiego en la redacción ha sido tal que incluso vieron peligrar la salida de la publicación.
Estiman como desorbitada la petición de indemnización digna de un Vanderbilt, en alusión al célebre Conerlius Vanderbilt, empresario estadounidense que amasó una enorme fortuna con el transporte tanto de barcos como de ferrocarriles.
Con evidente socarronería le dirigen al administrador del periódico Julio Calamita (hermano del propietario) un exclamativo ¡abróchese (el cinturón) don Julio!.
El 1 de febrero de 1912 se celebró la vista de conciliación, sin que las partes se avinieran a un acuerdo que evitara el proceso judicial.
Termina el artículo con el ofrecimiento a Constancio Arias por parte de los demandados de pagar una comida en el mejor restaurante de Zamora, al que quedan invitados tanto el juez como demás empleados judiciales, con el fin de resolver extrajudicialmente la denuncia.
He de subrayar que el contexto jurídico en el que se enmarca la demanda, como ya he comentado en otra ocasión, es el de la condena al diario “El Liberal” de Madrid a 150.000 pesetas por vulneración del honor en el caso de la falsa noticia sobre el fraile de Totana y la señorita Mussó. La primera instancia estimó la demanda, condenando al director del periódico y más tarde, en diciembre de 1912 el Tribunal Supremo la confirma, convirtiendo dicha demanda en la primera en la que se indemnizaba por los daños morales causados por difamación. Hasta entonces la jurisprudencia del Tribunal Supremo era que el honor no era valorable en pesetas.


¡TODOS AL JUZGADO!


Penosamente hemos ascendido la cuesta de Enero los que trabajamos en el HERALDO DE ZAMORA. El dichoso mes de los Reyes que alegrías y bienandanzas trae para casi todos los humanos, sólo sinsabores y penas mezcladas con sustos, sobresaltos y lágrimas es lo que nos ha dado a nosotros todos; bienaventurados eternos porque -¡con qué alegría lo decimos!- eternamente acosados y perseguidos nos vemos por la justicia.
Ha sido dura, en efecto, la cuesta de Enero en esta casa, aunque al fin y al cabo sin novedad la ascendimos. Damos gracias a Dios por ello y a nuestros lectores vamos también a darles algo: cuenta, al menos, de los trabajos insuperables realizados para que el periódico no suspendiese su salida, amenazada la publicación en las personas de sus redactores, con demandas civiles y criminales, con exigencias pecuniarias dignas de un Vanderbilt, amenazada la gaveta de la administración, ¡abróchese don Julio!, con peticiones fabulosas, con exorbitantes cantidades que nosotros sólo hemos visto muy de tarde en tarde escritas en las listas de la lotería.
La cantidad más grande que nos cabe en la cabeza a los insolventes, y nosotros parece que lo somos, de hecho, a juicio del demandante, es la perra chica que el público da por nuestra labor. Y ahora vamos a cuentas. Una perra chica la da el lector por el periódico, por el trabajo de todos; de suerte que buscando, matemáticamente, la parte que a cada uno nos corresponde en el conjunto, pensar en la perra chica, es pensar con fantasía. De este análisis resulta que un periodista vale menos que un ochavo moruno, dicho sea esto con respeto y para que nadie se querelle y salga pidiéndonos otras

¡10.000 pesetas!

Porque sepan ustedes, que el señor don Constancio Arias, nuestro compañero en la Prensa, director del diario católico carlista con censura eclesiástica, es tal el afecto que nos guarda, que haciendo bastante tiempo que no tenía relaciones con nosotros y sin duda temiendo se enfriasen nuestras buenas amistades, ayer, procesionalmente, nos hizo comparecer en el Juzgado municipal, por este orden:
A su colega y compañero el director del HERALDO, le prepara una querella de injurias por un articulo publicado dos o tres meses antes de Pascuas. La fecha tan lejana de la cosa nos estropea el chiste.
A don Carlos Calamita, abogado y periodista, (doble lazo de compañerismo con don Constancio Arias) este mismo señor le intenta deducir otra querella, también de injurias, y en la demanda de conciliación tiene con él la fineza de llamarle insolvente y decirle que ignora si es mayor o menor de edad.
Lamentamos la ignorancia de don Constancio Arias. En efecto, las supuestas injurias inferidas por don Carlos a don Constancio llevan la fecha del 4 de agosto del pasado año. El señor Arias ha dado sin duda carrete a don Carlos para que este llegase a la mayor edad. La acción se ha ejercitado con ausencia del señor Calamita y dos días antes de prescribir.
Esta es la prueba definitiva de la gravedad de los conceptos infuriosos.
Pero el colmo de la previsión (y el ahorro) de nuestro querido amigo y compañero en la Prensa, en el foro y en el Juzgado se demuestra en la tercera demanda.
Dirígela don Constancio, contra don Enrique Calamita Matilla, que no le ha injuriado ni en nada se ha metido con él, y es claro que así lo reconoce el señor Arias, pues sólo a aquel señor se dirige en concepto de propietario del HERALDO y como padre de don Carlos. Para el dueño de nuestro periódico no tiene el señor Arias petición penal, se conforma sencilla y cristianamente con pedirle
10.000 pesetas

de indemnización, por los perjuicios que dice le han causado las supuestas injurias del señor Alfonso y de don Carlos Calamita. Al escribir esto, nos acordarnos que al Divino Maestro lo vendió Judas por treinta monedas de plata.
Ayer celebróse la conciliación de las tres demandas.
El señor Alfonso no se avino a la suya.
Por ausencia de don Carlos se dio por intentada y sin avenencia la conciliación.
Y en cuanto al propietario del HERALDO, traído a estos belenes por las doctrinas del eminente jurisconsulto señor La Cierva, es casi innecesario decir a los lectores que, ¡en seguida se va a avenir a darle a don Constancio

10.000 pesetas!

por los tiquismiquis que el señor Arias pueda tener con don Francisco Alfonso ó con don Carlos Calamita.
Si don Constando tuviera otro carácter menos susceptible y enfadoso, hoy, le ofreceríamos, del bolsillo particular de don Carlos Calamita y don Francisco Alfonso -prueba de que no somos insolventes,- invertir un puñado de pesetas en un buen almuerzo, en el mejor restaurant de Zamora, y al que invitaríamos también a los hombres buenos, que lo fueron ayer don Ildefonso Fernández Villar y don Juan Petit Alonso, al tiempo que al señor juez municipal, secretario, escribiente y alguacil, personas que se interesaron todas por dar al lance amigable solución, y que no lo consiguieron de don Constando Arias.
La transacción que hoy ofrecemos, cumple a caballeros periodistas y abogados.
¿Hace?. Don Constando lo dirá.

Heraldo de Zamora, 02/02/1912

jueves, 29 de diciembre de 2011

CONTESTANDO A ESE III

Día, tras día, El Heraldo de Zamora y El Correo de Zamora prosiguen en su larga polémica.

En la última contrarréplica, El Correo afirma que El Heraldo se dedica a injuriar a personas ajenas al conflicto, en referencia a las personalidades carlistas aludidas en el artículo “Contestando a ese II” del día anterior.

Heraldo de Zamora, 21/10/1911
En este sentido, El Correo manifiesta que dicha conducta sería similar a que ellos criticaran a Federico Requejo, notable político liberal, nacido en Zamora el 19 de mayo de 1845 y fallecido el 3 de junio de 1915 y que ocupó numerosos cargos a lo largo de su carrera política: concejal del Ayuntamiento de Zamora, Alcalde, Director de Propiedades, subsecretario de instrucción pública, de hacienda, de gobernación, director de Obras Públicas, Gobernador civil de Madrid, Ministro del Tribunal de Cuentas, Presidente de este mismo Tribunal y senador por derecho propio.

Heraldo de Zamora, 19/10/1911
Fue impulsor del nacimiento del Heraldo de Zamora, como jefe del partido liberal en la provincia.

Por otro lado, El Correo insiste en censurar la labor como funcionario de Enrique Calamita, propietario del Heraldo, instándole a que solicite su jubilación o excedencia, ya que no cumple con su deber.


CONTESTANDO A ESE
III


El Correo de Zamora que no sabe como justificar su actitud grosera y constantemente provocadora, contra nosotros, afirma ayer que injuriamos a personas que no tienen nada que ver en el asunto; es -dice -igual que, si nosotros con el mismo motivo nos metiéramos con don Federico Requejo.

La salida es como de El Correo; de pie de banco. Y a nosotros no nos sorprende; porque acostumbrados nos tiene a ver en sus columnas insultos a personas que jamás le dieron motivo Pero ya que alude a don Federico Requejo, recalcando que es amigo nuestro, hemos de manifestarle que, ya se cuidará muy mucho Constancio de no decir ni pío de este señor, en tono de molestia para el mismo. Por muchas razones, entre otras por éstas:

Primera: Porque no merece de los zamoranos, hasta el presente, más que gratitud.
Segunda: Porque aquí estamos nosotros para contestar a tus insolencias aplicando la ley de Talión; y que conste que nos hacen falta lo menos seis carlistas de la talla del sector Chaves, para compensar los ataques de ese papel a don Federico.
Tercera: Porque el partido carlista, y otras personas van muy a gusto en el macho y no te lo tolerarán.
Cuarta y última: Porque las piedras se levantarían contra ti, y es seguro que hasta la pértiga de algún empleado de la S.I. C. haría blanco en tus narices.
De suerte, que prudencia Constancio

***

Heraldo de Zamora, 21/10/1911
En lo que si estamos conformes contigo es, en eso de las jubilaciones y excedencias. Dices muy bien que el Estado necesita funcionarios que sepan, quieran y puedan cumplir con su deber. El caso a que aludes, el interesado lo ha estimado de conciencia, y dispuesto a complacerte y siguiendo tu ejemplo, lo ha sometido a consulta.

Parece que la resolución es contraria a tus deseos, y los considerandos son justificadísimos a nuestro juicio:

1º. Ni la edad, ni las circunstancias de capacidad que concurren en este delineante, justificarían una determinación suya en tal sentido; resultando, únicamente, un acto de quijotismo que la más rudimentaria idea de sentido común aconseja rechazar. Además, no se debe nunca complacer a los enemigos.

2º. Por otra parte, en la consulta se tiene en cuenta también el país en que vinimos, y lo mucho que abundan en todos los órdenes, y en las categorías de funcionarios del Estado, especialmente de 5.000 pesetas para arriba, en que se se halla éste, los que, por su edad, achaques y circunstancias especiales, resultan verdaderos parásitos del Erario; inútiles para todo servicio: observándose, frecuentemente, que en muchos casos, es preferible para el interés público, el más absoluto reposo de aquellos y que se coman tranquilamente el sueldo, por pingüe que sea, sin hacer nada; a que pongan mano en los negocios públicos, pues su gestión suele resultar más dañina que la peste, no sólo perjudicial a los mismos negocios, sino también lesiva para terceras personas, que con su concurso cooperan a la labor social.
El Delineante de Obras públicas no se halla en este caso.

El Correo de Zamora puede seguir tirándonos de la lengua, que acaso con ello el público gane; pues estamos dispuestos a dar a conocer a éste, una serie de tipos perjudiciales y perversos existentes en la fauna social.

Para terminar; tus buenos deseos respecto a la salud del propietario de este periódico, todos los agradecemos en esta casa, y por ello te damos las gracias.

El interesado, hoy, recrudecidas sus dolencias por los disgustos que le propinas y el tiempo lluvioso, se vio obligado a quedarse en casa. Te lo advertimos por si quieres llevar el alta y la baja.


Heraldo de Zamora, 21/10/1911

miércoles, 28 de diciembre de 2011

CONTESTANDO A ESE II

El enfrentamiento entre ambas cabeceras continúa. Una vez que han dirimido sus diferencias ideológicas acerca de la sublevación en Portugal de los monárquicos frente a La República, ahora su rivalidad se orienta al terreno personal.

El Correo recela acerca del autor de los artículos críticos que sin firma aparecen publicados, preguntándose quien será el autor, si el propietario, su hijo o el director, de esta forma, y una vez más, El Correo sigue sin reconocer la representatividad del nombramiento del nuevo director.

El Heraldo resta importancia al hecho de que desde El Correo, Constancio Arias vitoree al pretendiente de la corona de Portugal, Miguel II de Braganza, ya que le parece mucho mas grave las injurias que desde las mismas páginas se dirigieron contra los magistrados del Tribunal Supremo que dictaminaron sobre el caso de las supuestas injurias. Al Heraldo no solo le parece razonable esta actitud sino que le alienta a que persista en esa dirección, enalteciendo a don Jaime de Borbón (heredero carlista), Bartolomé Feliú, jefe nacional del partido carlista, Luis Chaves, jefe provincial del partido carlista o los conocidos diputados carlistas, Rafael Díaz-Aguado y Salaberry o Manuel Polo y Peyrolón.

En otro artículo, publicado el mismo día, El Heraldo se dirige al Sr. Alcalde, recordándole el artículo 98 de la Ley Municipal, según el cual se impone a los concejales la obligación de asistir a todas las sesiones, si no existe causa justificada. A este respecto le recuerda que los hermanos Alonso, Laureano y Aurelio, concejales carlistas, faltan frecuentemente, incluso el segundo es prácticamente un desconocido en ese ayuntamiento. Además insiste en que como funcionarios públicos (igual que cualquier delineante, subraya), el abandono del cargo trae consigo responsabilidades que nadie les ha exigido. Finalmente insta al alcalde a que cumpla la ley castigue a los infractores.

De esta manera, El Heraldo da cumplida respuesta a la exigencia de responsabilidades que El Correo solicitaba contra Enrique Calamita, que ejerce de delineante en la Jefatura de Obras Públicas, y que según El Correo no cumple con su deber.


CONTESTANDO A ESE
II


Todas las baterías carlistas que en los días anteriores disparó el almidonado y flamante Cupido que dirige El Correo de Zamora, Constancio Arias, ayer quedaron reducidas a la primera noticia del censurado papel.
Como siempre, y después de reconocer su agresividad, a falta de razones se sale del tiesto el periódico carlista, y dice que el original del Heraldo le hace falta saber (a él) si es de Calamita padre, de Calamita hijo o del director del periódico.
Constancio, ¡no seas tontainas! Al Juzgado con el asunto, según costumbre, y allí satisfarás la curiosidad.
Respecto a ese viva subversivo que ayer sueltas, nos parece poco que des vivas a don Miguel; te atreviste a insultar, a injuriar gravemente a los dignísimos magistrados de la Sala segunda del Tribunal Supremo sin que hasta la fecha haya habido fiscal que te haya puesto a raya en tus demasías, así que nada nos extraña que te atrevas a todo, incluso al atropello de las leyes.
Por nosotros; puedes dar vivas a don Miguel, a don Jaime, a Feliú, a don Luis Chaves y hasta a la Pepa. Y si te parece poco a Salaberry y a Polo y Peyrolón que es lo menos que puedes hacer en gratitud a esos señores que te sirven de pararrayos.
Y eso que afirmas que en El Correo de Zamora siempre se da la cara.


Heraldo de Zamora, 20/10/1911

martes, 27 de diciembre de 2011

CONTESTANDO A ESE

Una vez que ha fracasado la sublevación de los realistas portugueses contra La República, El Correo de Zamora intensifica sus ataques contra El Heraldo de Zamora, que durante los últimos días se ha destacado como un firme defensor de la República Portuguesa, rechazando cualquier ayuda que desde España se pudiera prestar a los monárquicos portugueses descontentos. Y no ha dudado en criticar de forma inflexible la linea editorial de El Correo, simpatizante con los conspiradores realistas.

Francisco Alfonso, ya como director de El Heraldo, contesta desde las páginas del periódico un articulo publicado el día anterior en El Correo de Zamora. En dicho artículo El Correo acusa al propietario del Heraldo de no cumplir con su deber como funcionario del estado. Además arremete contra Francisco Alfonso menoscabando su representatividad como director al sugerir que es un testaferro de Enrique Calamita.
Francisco Alfonso se defiende señalando que ni siquiera cuando era pequeño prestó atención “...a don Jenaro saludando, ni a don Nicanor tocando el tambor.”, en alusión a unos conocidos juguetes de la época, don Nicanor tocando el tambor consistía en un muñeco con aspecto de payaso con un silbato en su parte trasera y un hilo en la parte posterior que al tirar de él bajaba los brazos del muñeco, haciendo que dichos brazos tocaran el tambor, de este modo utilizando el silbato y el tambor del juguete podían interpretarse conocidas melodías.

En su defensa se compara con Luis Chaves Arias, ilustrado cofundador de El Correo de Zamora, y una de las personas mas relevantes de la política y cultura zamorana de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Y no duda en lanzar sus dardos envenenados contra el concejal Laureano Alonso, propietario de un almacén de ultramarinos, reconocido carlista y durante algún tiempo administrador del periódico, que aspira a su reelección en las próximas elecciones municipales a celebrar el 12 de noviembre de 1911.

En cuanto a la acusación de testaferro, Francisco Alfonso acude para su defensa a vindicar su larga trayectoria en el periodismo zamorano, tan larga como es la del periódico que ahora dirige frente a la convulsa conducta de Constancio Arias, que abandonó el seminario y de quien no guardan buenos recuerdos en la redacción de El Porvenir de Valladolid.


CONTESTANDO A ESE

El Correo de Zamora de ayer nos dedica un articulo, "¡Basta de supercherías!", saturado de bobadas y mentecateces, a las que no podemos contestar porque sería descender al nivel del autor irresponsable de semejante escrito desarrapado, insulso, tonto y ridículo.

Ahora, solo por lo que se refiere a mi persona no quiero pasar desapercibida aquella terminación canallesca donde aludiéndome se dice que en El Correo siempre se da la cara. Sinceramente yo así lo creo, pero se necesita tupé para hacer esa afirmación tomando la cara de Constancio en serio. Ella no me sirve. Jamás cuando chico entretuve mis ocios, ni prestó mi espíritu atención a don Jenaro saludando, ni a don Nicanor tocando el tambor.

Hoy, hecho hombre, los peleles me inspiran lastima.

Soy persona de tanto peso como don Luis Chaves Arias, y de la misma lógica que el jefe provincial carlista; pero de más elocuencia que ciertos tenderos de ultramarinos concejales del partido, que, si serán íntegros y fieles a la causa, que en el asunto de los Consumos le dieron codillo a don Jaime y a la tradición, por aquello acaso -por esto sólo pudo ser- de que al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.

Verán ustedes como ahora los hombres de El Correo, porque éstos si son hombres, resultan para la publicación de la censura eclesiástica indiscutibles, inviolables e intangibles. El testaferro, claro está que es para las ocasiones, y responde SIEMPRE; -dice él- aunque nosotros suponemos que siempre que le llaman, pues otra cosa es una grosería impropia de persona que se precia de algo, aunque esto sea tan poco como ser carlista desde hace dos años y medio solo.
Yo, al fin y al cabo, soy conocido en Zamora y toda la provincia, contando una historia de integridad al periodismo tan larga como es la del HERALDO. En cuanto a ti, de Herodes a Pilatos has vagado sin que posible sea conocer tus antecedentes. Por vagar tanto dicen los que te conocen, que desde Valladolid, donde ahorcaste los libros de seminarista, has caído en Zamora para mayor gloria de la causa del bacalao y de los pimientos morrones, mercancía cubierta con el trapo del carlismo.

¿Te haces cargo; compañero insigne, que huyes el bulto y no aceptas los retos como el que te hice no ha mucho con motivo de otra provocación análoga?
Para terminar; porque tú no mereces ni la tinta que estoy gastando; he de decirte que informes míos pueden darte en Zamora todos los vecinos, en cuanto a ti, yo conozco los que en la redacción de El Porvenir, de Valladolid facilitan, y los que personalmente pueden ofrecer los señores Misol y Santander de aquella capital, con los que te portaste según costumbre. En Zamora don Francisco Morán López, puede informar.

Francisco Alfonso.
Heraldo de Zamora, 19/10/1911

viernes, 23 de diciembre de 2011

DOCTRINA CRISTIANA DEL ÓRGANO CON CENSURA

El alijo de armas incautado en Zamora y que estaba destinado a proveer a los monárquicos portugueses sublevados en Portugal contra la República, enfrenta nuevamente al Heraldo y al Correo.

En Portugal se han extremado las medidas de vigilancia en las fronteras, ya que los monárquicos se han refugiado en las ciudades limítrofes de España, reforzando los destacamentos próximos con infantería y caballería.

Heraldo de Zamora, 18/10/1911
El 18 de octubre El Heraldo reprocha a El Correo, su doble moral, al invocar éste último sentimientos humanitarios para prestar ayuda a los monárquicos portugueses. Le recuerda, como recientemente ponía el grito en el cielo para arremeter contra Francia por facilitar armas a los moros que asesinan a nuestros soldados en la Guerra del Rif.

Ahora le parece mal, le recrimina El Heraldo, que nuestras autoridades persigan a los conspiradores realistas y al contrabando de armas cuando todos sabemos que dichas armas las destinarán a matar soldados del ejército lusitano, de carne y hueso como los nuestros.

Heraldo de Zamora, 18/10/1911
El Heraldo se pregunta, qué personas serán las que dice El Correo, que afirman que el pueblo de Zamora caballeroso, honrado y hospitalario protesta contra dicha campaña.

Insiste nuevamente en que la hospitalidad que debemos ejercitar es la de pedir amparo y protección para ellos, a cambio de que no conspiren, ni realicen actos de contrabando para luchar contra la República, porque en cuyo caso solicitaran el mismo rigor que reclamaban contra los enemigos de España y los contrabandistas en África.

El simulacro de invasión perpetrado por Paiva Conceiro desde Galicia, fracasa desde el primer instante, en que se enfrentan a las tropas republicanas. Los sublevados huyen en todas las direcciones maltrechos e indisciplinados con
las primeras descargas de artillería y caballería.

Heraldo de Zamora, 18/10/1911
Mientras tanto, El Correo de Zamora, que ha participado del ruido amplificando con sus noticias y su defensa la posición contrarrevolucionaria, afina su puntería y dispara contra Enrique Calamita, propietario del Heraldo de Zamora.


PARALELOS


El director de El Correo de Zamora, que está furioso desde que fracasó a los portugueses el contrabando de armas, publica ayer una denuncia llena de insidia, odio y refinada perversidad, con el propósito único de perjudicar, no solo el buen nombre que como funcionario público tiene merecido el propietario de este periódico, sino además, aprovecha la dolencia que actualmente le aqueja a éste; para afirmar de manera rastrera y falsa que no cumple con su deber.
Leída esa noticia escueta, sencilla y categórica a la que no falta más que un nombre, para constituir denuncia precisa y terminante, nuestra memoria feliz ha traído a cuento una campaña de otro periódico zamorano; hablamos de La Voz Republicana: que consecutivamente, uno y otro día, llevó su encono a denunciar a nuestro amantísimo Prelado; diciendo que no cumplía; él, que es esclavo fiel de su ministerio y mártir de sus obligaciones, los estrictos deberes de visita a la Diócesis, por lo que tiene asignados emolumentos justísimos y merecidos en este caso, que merced a su celo cristiano está introducida la doctrina sana y católica en toda la diócesis.
El Correo de Zamora, ese periódico carlista con censura eclesiástica, que recriminaba acre y duramente la actitud del Moralejo, que denunciara a los contrabandistas portugueses, en tres días ha cambiado el valor de toda su moral.
Su Themis, es el director asalariado de la publicación, don Constando Arias , y en la balanza que muestra, tiene en un platillo El Correo de Zamora, que da parte de que un delineante de Obras Públicas no va a la oficina; en el otro, La Voz Republicana, que denunciaba que el señor Obispo no cumplía la visita pastoral. Y la aguja que marca el peso, en el fiel, señala el acto reprobable de Moralejo
¡Cuánto lo sentimos por El Correo de Zamora y por los amparadores de don Constancio! La Voz Republicana, al fin y al cabo, no tenía censura eclesiástica.
Y después de todo, resulta muy triste ver como la buena prensa busca el nivel de la mala, de la condenada, de la que todos anatematizamos, porque sus denuncias y sus campañas no son piadosas ni cristianas, ni las inspira tampoco un dulce deseo de paz y de armonía en la Viña del Señor donde todos somos hermanos.
Y para terminar, solo se nos ocurre, con la venia del denunciado, advertir al denunciador que puede seguir por el camino emprendido, aunque sospechamos no le queda mas que decir; y a los señores don Laureano y don Aurelio Alonso, dueños del periódico y amparadores de las miserias de don Constancio, que les vivimos eternamente reconocidos, aguardando ocasión oportuna, que no se hará mucho esperar, de corresponder a su noble y generoso proceder.

(Heraldo de Zamora, 19/10/1911)

jueves, 22 de diciembre de 2011

CONSPIRADORES Y CONTRABANDISTAS

El enfrentamiento entre El Heraldo de Zamora y El Correo de Zamora, continúa, sin que por el momento se anuncie ninguna tregua. Desde que en el mes de agosto, Carlos Calamita publicara el artículo “Epicureo y malandrín” para contestar a Constancio Arias sobre su silencio en el banquete que celebró la Asamblea de secretarios de ayuntamiento, o en el mes de septiembre cuando Francisco Alfonso con el artículo “Oye tu...”, protesta por la noticia publicada en El Correo en la que se anunciaba su nombramiento como director de El Heraldo, según su opinión, con el propósito deliberado de ofenderle, ambas cabeceras mantienen las espadas en alto dispuestas a entrar en batalla ante cualquier pretexto.

Heraldo de Zamora, 17/10/1911
En este caso, la excusa la proporciona el levantamiento de algunos monárquicos en Portugal contra la recién instaurada república. Según las noticias se ha reforzado la vigilancia de las fronteras para impedir el contrabando de armas y que los sublevados puedan aprovisionarse de armamento. Por otro lado, se cree que algunos de estos sublevados hayan traspasado la frontera y estén conspirando desde España.

Heraldo de Zamora, 17/10/1911
El 14 de octubre El Heraldo de Zamora se posiciona indicando que nuestra Libertad, la de España, debe acoger de manera franca y benevolente a los emigrados portugueses, pero en ningún caso, estos deben de conspirar desde España, si su deseo es conspirar, deberán hacerlo regresando a su patria, y las autoridades españolas deberán velar para que así sea.

En otra página del diario se afirma que el gobernador civil de la provincia, Jaime Aparicio, recibió una confidencia, según la cual en esta capital se ocultaban armas destinadas a los realistas portugueses y como consecuencia en la madrugada del día anterior y en la carretera de Alcañices se había interceptado un alijo.

El 16 de octubre El Correo publica un artículo titulado “Sobre el alijo de armas” en las que debe de calificar de exagerada sino falsa la noticia publicada días antes en El Heraldo. En el citado artículo del Heraldo se afirma que el alijo de armas estaba compuesto por 87 armas y pesaba entre armas y munición 5.000 kg. Según otras fuentes consultadas en la hemeroteca, parece ser que el alijo estaba constituido por ese número de armas, pero el peso, de armas y munición no excedía de los 876 kg.

Heraldo de Zamora, 17/10/1911
La delación se produjo por parte de Francisco Moralejo, quien atendió en su posada próxima a la estación de ferrocarril a unos caballeros portugueses que le manifestaron que las cajas que llevaban y que debían reexpedir contenían armas destinadas a los monárquicos portugueses.

El Heraldo acusa al Correo de conspirador y contrabandista, preguntando al gobernador si en alguna casa cercana al Mercado de Abastos (donde tiene la redacción El Correo) existen armas. Afirma que según persona bien informada, durante la estancia de los realistas portugueses cambiaron libras esterlinas por moneda española, indicando que quizás sea esta la única explicación a la humanitaria, simpática, honrada, legal y abnegada protección que algunos carlistas ofrecen a los emigrados portugueses. Insiste en que las autoridades están en la obligación de extremar la vigilancia contra los conspiradores, porque la República portuguesa esta constituida legalmente y reconocida por el estado Español, y dicha vigilancia no debe de circunscribirse solamente a los emigrados sino a los facciosos que entienden que es humanitario, honrado y hasta caballeroso prestar ayuda a los conspiradores y encubrir a los contrabandistas.

Por otro lado, encontramos como es práctica habitual en El Heraldo en estos conflictos varios “sueltos” dispersos a lo largo del ejemplar, aludiendo a la controversia.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

ENTRE CABALLEROS

Como contestación a la réplica publicada en El Correo de Zamora el 22 de septiembre, Francisco Alfonso, nuevo director del Heraldo de Zamora, publica una carta abierta dirigida a Constancio Arias, director de El Correo. En ella vuelve a insistir en los aspectos que particularmente le han molestado de la publicación de la noticia el pasado día 20 por parte de El Correo, en la que informaba a sus lectores del nombramiento.

Acusa al director de El Correo de ocultar el propósito deliberado de ofender, no sólo a Francisco Alfonso, sino también a otras personas, en clara alusión al propietario Enrique Calamita.
Revela que varias personas afines a la redacción de El Correo, le han expresado su apoyo por el ataque y le han animado a defenderse con valentía en los términos en los que ya lo ha hecho.
En la réplica, Constancio Arias manifiesta que no contestará a los ataques proferidos en el artículo firmado por Francisco Alfonso por una cuestión de caballerosidad, a lo que Francisco Alfonso responde con unos versos elegidos del Vals del Caballero de Gracia de la zarzuela “La Gran Vía”.

Constancio Arias debe mencionar en su replica la necesidad de alguna reparación por el tono adusto del artículo, sugiriendo la posibilidad de entablar acciones judiciales, finalmente se despide irónicamente agradeciéndole la publicidad de su nombramiento, y firmando con su diminutivo, Paco.



ENTRE CABALLEROS

CARTA ABIERTA

Para Constancio Arias.

Tan sólo por puntualizar extremos que no quiero pasar desapercibidos, de la contestación que ayer me das en tu periódico, a la vez que vuelves a insertar la noticia origen de este incidente, es por lo que hoy tomo la pluma. Verás: Exacto rigurosamente es que yo sea director del Heraldo y por ello, que se lo cuentes tú a tus lectores o que se lo dejes de contar, yo no tengo por qué darme por molestado si la noticia no encerrase la intención santa que supone el empleo de cursiva en la palabra oficialmente: Además, te metes a decir que si recojo información o no de la calle. ¿Y a ti que te importa esto, qué daños te he causado con que yo desempeñe mi cometido con la amplitud y en la forma que estime conveniente?. Luego, la noticia es completamente fiambre, producto de una gestación sietemesina y que creo que a tus lectores no les importará quién sea el director del HERALDO, ni tampoco a ti que nos citabas hasta anteayer sin nombrarnos, diciendo el otro periódico local.

La felicitación con que terminas es otro insulto dirigido a mi, porque el grado de nuestras relaciones, no alcanza a la cordialidad que pretendes demostrar. Esto está bien claro.
En una palabra, si te estimas caballero y no faltas al octavo mandamiento, tienes que reconocer que la noticia la hiciste con el propósito deliberado de ofenderme. ¿Y quien sabe si en tu intención non sancta pretendías causar molestias a otras personas?
A nosotros, al HERALDO, que tú entres, que salgas, que te muevas, que recojas información o que te dediques a formar un requeté con la juventud carlista, etc., etc., todo, fíjate bien, todo nos sale por un comino. Y tratándose de ti, puedes asegurar que jamás te perturbaremos la tranquilidad hasta tanto que con tus cosas, ¡que las tienes!, no vuelvas, embozadamente a ultrajarnos, porque en este caso, sin contemplaciones responderemos a tus ataques como ellos merecen.

Respecto a lo de las justas censuras de la opinión sensata, que dices ha motivado mi artículo de anteayer, voy a contestarte, que ese es un tópico, con el que no se consuela el que no quiere. Yo me alegro de que a ti te deje satisfecho.
Personas sensatas, yo supongo que tú no negarás que lo son muchas de las que visitan el Circulo Tradicionalista y la redacción de ese periódico. Pues bien, varias de estas se han acercado a mí reconociendo lo inoportuno de tu ataque y a la vez aplaudían que yo reobrase en justa reciprocidad frente a tus insidias. Da suerte, que ya ves, los dos tenemos el remedio de nuestros males.

En cuanto a que no me contestas porque eso sería descender a un terreno, al que no puede acudir un caballero...de tu alcurnia y tu linaje, yo lo celebro. No desciendas de tu pedestal. Ahí quietecito. Yo, caballero también, fiel observador de las leyes de la caballería, estoy dispuesto a repetirte aquello de:

Caballero de gracia me llaman, y efectivamente que es así...
(Música de La Gran Vía.)
….................................
….................................

Y para terminar, vamos a lo de la reparación. Efectivamente, pienso como tú; ambos a dos necesitamos que nos reparen. Por lo menos el sueldo, ya que otras cosas son irreparables, desgraciadamente.
Porque la amenaza de los Tribunales, yo sé de sobra que la haces por puro humorismo. Los únicos que salen perdiendo jugando tú y yo a eso de las querellas, son los escribanos y procuradores. Ya me entiendes.
Y con esto no canso más la atención de mis lectores. Termino expresándote la gratitud por el programa que me haces de director, aunque la noticia carece por completo de originalidad y de buena fe.
Si te parece oportuno, puedes seguir publicándola, y por ello te vivirá reconocido tu compañero,

Paco.

Heraldo de Zamora, 23/09/1911

martes, 20 de diciembre de 2011

OYE, TÚ...

El hallazgo de este artículo arrojó una nueva revelación sobre la figura de mi abuelo Francisco Alfonso. Como ya he comentado al iniciar este blog, poco sabíamos sobre él, más allá de que escribía crónicas taurinas en el Heraldo bajo el seudónimo de Un cojo sin muleta, cuanto menos que llegó a dirigirlo durante una etapa.
Bien podía decirse, que nos enteramos por la prensa...

La publicación de la noticia por parte de El Correo de Zamora, despierta en Francisco Alfonso una considerable indignación.
No se puede ignorar que el término oficialmente, aparece en cursiva, como si el autor quisiera poner en duda realmente el nombramiento, lo que en cierto modo parece lógico, a tenor de la tesis que sostengo, de que el nombramiento bien pudiera deberse a una estrategia defensiva por parte del propietario y, ahora ya ex-director Enrique Calamita.

También le produce un inusitado enojo que el artículo ponga en duda el nombramiento aludiendo que continúa recogiendo información como un reportero, como si dirigir un periódico le eximiera de su verdadero oficio que es el periodismo.

Por otro lado es interesante advertir como alude a la Ley de Policía de Imprenta, vigente desde 1883, y que según su criterio no permite o no da derecho a exigir responsabilidades a su director. Lo cierto es que dicha ley recoge en su artículo noveno que :

La representación de todo periódico ante las Autoridades y Tribunales corresponde al Director del mismo, y en su defecto, al propietario, sin perjuicio de la responsabilidad civil o criminal que puedan tener otras personas por delitos o faltas cometidos por medio del periódico.”

Según Carlos Soria en La Ley española de Policía de Imprenta de 1883, efectivamente el director es el representante del periódico ante las autoridades y tribunales, pero no el responsable civil o criminal por los delitos o faltas que otras personas cometan por medio del periódico.

He de señalar, para conocer el extraordinario enfado de Francisco Alfonso, que llegar hasta a sugerir una velada amenaza no verbal contra Constancio Arias :

“pues dispuesto me hallo a responder a tus provocaciones solapadas y ruines con el tesón y la gallardía que ponen los hombres honrados en todos sus actos. Creo que me entenderás.”


OYE, TÚ...

Para Constancio Arias

Ayer en el periódico que dirige este seminarista renegado y desagradecido, se inserta la siguiente noticia:

"Hoy nos enteramos de que oficialmente es director del periódico local Heraldo de Zamora, desde finales de Diciembre último, don Francisco Alfonso, a quien creíamos solamente reporter del colega por haberle visto, incluso hoy mismo, recogiendo información por la calle y los centros oficiales.
Felicitémosle por el ascenso alcanzado.”

Muchas gracias por la felicitación. Y ahora, vamos a cuentas.
Yo, con toda mi alma lamento tu actitud, que si no corriges, va a colocarte los garbanzos a kilómetro y medio de distancia de los maxilares. (Vulgo quijada). Es lo que debo a tu deferencia, y ante todo, los compañeros tienen que guardarse reciprocidad.
En efecto; yo dirijo el HERALDO DE ZAMORA desde Diciembre, y mucho me satisfice que hasta la fecha no te hayas enterado, Constancio. Es buena prueba de que no lo hago mal.
Todo el publico se hace cargo de tu gestión al frente de El Correo, que a trallazos y con unas tijeras procuras encauzar. Primera diferencia.

No niego, por el contrario, afirmo con orgullo, que yo recojo información por la calle. De la calle, en efecto, esto es lo que recojo. Tú cualquiera diría, viéndote pasar con la vista al suelo, que buscas en el arroyo lo que los demás arrojamos. Segunda diferencia.

Tampoco es incompatible hacer información y dirigir un periódico. Uno de tus antecesores, don Maximino Barrios, al frente estuvo de El Correo, y las noches de sesión en el Ayuntamiento, dignamente ocupaba un puesto de reporter en la mesa de la Prensa. Y que conste que no puedes compararte con aquel hombre. Tercera diferencia, duple.

De la calle, recojo información, y no toda la que tomo es publicada. Verás. ¿Quieres que cuente el lance que te ocurrió no hace mucho tiempo con un correligionario tuyo, quien no te castigó muy merecidamente por cierto, gracias a la pronta intervención de tres ó cuatro personas que presenciaron el tupé que tienes? Contesta afirmativamente y da por seguro que sale al público la noticia con detalles, Quijote averiado.
Y con ese, olvidamos continuar marcando las diferencias que nos separan. Pero ya son bastantes.

Ahora, vamos a ver en lo que nos parecemos.
Aunque mi periódico tiene más público que al tuyo, los dos dirigimos cada cual su diario, y por ello cobramos nuestro sueldo.
Igualdades. Mas dentro de ellas, yo cobro más que tú, soy más inteligente que tú y de más capacidad.
Voy a demostrarlo.
Jamás se me hubiera a mí ocurrido para exigir responsabilidades por injurias que en un periódico se me dirigieran, querellarme contra nadie más que contra el director del mismo. Tú, Savigni de la Nava, has puesto de manifiesto que no conoces ni siquiera la Ley de Policía de Imprenta. Puedes colgar el título.

¿Será acaso que te baste con esa ley del embudo que aplicas en tus provocaciones diarias unas veces a nosotros y otras a quienes no pueden defenderse como son los obreros, el pueblo honrado que trabaja y que tiene un derecho indiscutible a la huelga, y al cual tú calificas con esa pluma pronta e inconsciente que tienes, de manera que parece que estás escribiendo la historia del Carlismo pletórica de asesinatos, de crímenes, de horrores abominables. Es para lo único que sirves...

¿Y católico? No se te ocurrirá hablar de catolicismo, pero si así es, te adelanto que puedes encomendar al censor un expurgo prudentísimo de lo que escribas contra mi; te aconsejo prudencia, pues dispuesto me hallo a responder a tus provocaciones solapadas y ruines con el tesón y la gallardía que ponen los hombres honrados en todos sus actos. Creo que me entenderás. No bajes los ojos; mira, si puedes, cara a cara, y fíjate en la expresión de mi rostro, por el que a la hora del trabajo corre el sudor que no permitirá de tu pluma mercenaria y de indocumentado el menor desliz.

Parece que oigo lo que dices: ¡ Al Juzgado! ¡Al Juzgado!
¿Quieres? Ya sabes el camino. Prepara la demanda de conciliación, y desde ahora yo renuncio a la avenencia; yo no transijo por nada contigo. Y mientras tú haces eso, yo, mostrándome parte, presentaré querella contra ti por el artículo que en el papel que diriges insertaste el día 18 de Abril, arremetiendo rabiosamente contra los jueces dignísimos que en el Supremo dictaron justa sentencia absolviendo al director que fue del Heraldo, don Enrique Calamita.
A ver, a ver los valientes, colega que parece denigrarse por recoger información de la calle y recoge otra cosa, vamos a ver si nos ponemos de acuerdo los dos directores.

Estoy a tus órdenes y esperando que de un momento a otro pidan a la justicia que me detenga y me incomunique, como no ha mucho pedías, causando la hilaridad de los que te escuchaban, contra una persona que para ti ya no existe en el Heraldo donde todos están dispuestos a responder frente a los llamamientos que les hagas en las formas que indiques.

Y en manera alguna se me ocurre pensar en tu cobardía. Eso, nunca. Eres un valiente. Así, pues, voy a terminar, Constancio: A los tribunales los dos, o a casa. Elije. Ese es el dilema.
Puedes leer este artículo a tu confesor, y preguntarle qué haces conmigo. ¿A que no te aconseja que me lleves a los tribunales?
En fin, a verlo vamos.
Queda esperando tu resolución,

El director de
HERALDO DE ZAMORA

(Heraldo de Zamora, 21/09/1911)