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miércoles, 9 de mayo de 2012

EL DÍA EN LA AUDIENCIA: CONSTANCIO ARIAS SE DECLARA POBRE

El 23 de abril de 1913 se acuerda la suspensión del juicio oral de la querella que por supuestas injurias ha interpuesto Constancio Arias, director de El Correo de Zamora contra Francisco Alfonso, Carlos Calamita y subsidiariamente contra Enrique Calamita.

Constancio Arias, solicita ser declarado pobre por el tribunal con el objeto de disfrutar de los beneficios que la ley le otorga : defensa gratuita, exención de pagos al procurador, exención de honorarios a peritos y de gastos o indemnizaciones a los testigos que declaren, entre otros.

Y esta pretensión debe sustanciarse en una pieza separada, por ello el 6 de mayo ante el Tribunal de Derecho, se ve el incidente de apelación interpuesto por Constancio Arias, contra la sentencia dictada por el juez de esta capital, declarando rico en sentido legal al señor Arias e imponiéndole las costas en la querella que intentaba presentar contra Enrique Calamita Matilla, y en cuyo incidente y a nombre del apelado, se opuso el procurador señor Calonge, dirigido por el letrado don Juan Petit.

Formuló también su oposición a las pretensiones del apelante, el abogado del Estado.

Abierta la sesión, se le concedió la palabra al señor Arias, quien solicitó que se revocase el anterior dictamen y que se le impusiera la mitad de las costas al señor Calamita, y la otra mitad al juez instructor, para quien pidió también una corrección disciplinaria, por la injusticia notoria del fallo.

La intervención causó un gran revuelo en la Sala y el magistrado se vio obligado a insistir repetidamente al señor Arias que rectificase, porque estimaba ofensiva su intervención para el autor del fallo recurrido.

El señor Petit después de entonar un himno justiciero y merecido a las cualidades del ejemplar funcionario señor de la Cuesta, que para bien de la justicia desempeña el Juzgado de Zamora, dijo, que la mejor contestación a las gratuitas afirmaciones del apelante era la brillante e inmaculada historia forense de tan respetable funcionario, y terminó oponiéndose a las pretensiones del apelante, porque la prueba practicada en autos ponía de manifiesto que solo la temeridad del señor Arias podía hacer que éste intentase el que se le declarase pobre en sentido legal.

Quedando el asunto concluso para sentencia.


NUESTROS PROCESOS

Como era de esperar, dada la rectitud y acrisolada probidad de la Sala de esta Audiencia provincial, el fallo dictado por la misma en la demanda incidental de pobreza instada por don Constancio Arias Rodríguez, director de El Correo de Zamora periódico tradicionalista y con censura eclesiástica, en la querella por supuestas injurias contra el editor de nuestro diario don Enrique Calamita, ha sido en un todo confirmatorio del que pronunció en primera instancia el dignísimo y justiciero juez don Teófilo de la Cuesta.

Es decir, que en méritos de Justicia la Sala declara que a don Constancio Arias Rodríguez, no se le puede, como solicitaba, declarar pobre, en sentido legal, para litigar, puesto que así lo justifican las pruebas que alegó la representación del señor Calamita, al oponerse a esas pretensiones del director del diario tradicionalista El Correo de Zamora.

Claro es que el Tribunal sentenciador -y también por ser de justicia- tampoco ha accedido a la otra pretensión del señor Arias Rodríguez, de que se impusiera una corrección disciplinaría al señor juez de primera instancia.

Heraldo de Zamora, 13/05/1913


El día 19 de mayo, Constancio Arias deja de ser director de El Correo de Zamora, desconozco si a raíz de dicho incidente en la Sala, y el 24 de mayo la Sala de la Audiencia dicta un auto declarando que no ha lugar a la admisión de recurso de casación por quebrantamiento de forma ni tampoco al anunciado por infracción de ley en el modo y forma que interesaba el procurador Sr. Pérez en nombre y representación del ex-director de El Correo.

lunes, 7 de mayo de 2012

NUESTROS PROCESOS

Un año más tarde de que se produjese la última noticia acerca de la interposición de una querella por parte del director de El Correo de Zamora, Constancio Arias, contra Francisco Alfonso, director de Heraldo de Zamora, Carlos Calamita, redactor del citado diario e hijo del propietario Enrique Calamita que también se encuentra encausado como responsable civil, el Heraldo informa que por el procurador señor Calonge ha sido hoy devuelta, ya calificada, la querella que se siguió en ese Juzgado de instrucción a instancias de don Constancio Arias, director del Correo de Zamora, diario tradicionalista y con censura eclesiástica que ve la luz pública en esta capital.

El señor Arias los supone autores de un delito de injurias graves, y solicita para Francisco Alfonso la pena de tres años, seis meses y veintiún días de destierro a más de 50 kilómetros de Zamora, multa de mil una pesetas y la mitad de las costas; y para Carlos Calamita, la de cuatro años, nueve meses y diez días de destierro a más de 75 kilómetros de esta capital, multa de mil setecientas cincuenta pesetas y pago de costas por mitad.

Los daños y perjuicios morales, sociales y materiales que según el querellante ha sufrido, los estima en la cantidad de diez mil pesetas, que pide le pague don Enrique Calamita Matilla, como propietario del periódico.

Los letrados señores Petit y Cotrina defensores respectivamente de Alfonso y Carlos solicitan la absolución de éstos y que se impongan las costas al querellante.

La polémica se origina a raíz de la publicación por parte de El Correo de Zamora de la noticia del nombramiento, por sorpresa, de Francisco Alfonso como director de Heraldo de Zamora que se viene a sumar a las diferencias personales que mantiene la familia Calamita, propietaria del diario, con el director de El Correo de Zamora y que meses antes parecían haber finalizado con la sentencia del supremo absolviendo a Enrique Calamita de un supuesto delito de injurias cometido contra Constancio Arias.

El 16 de abril el diario informa que para los días 29 y 30 está señalada la vista en juicio oral y público.
El Decanato del Ilustre Colegio de Abogados de Zamora, ha autorizado al letrado don Carlos Calamita para defenderse en un asunto propio.

«En cumplimiento de lo acordado por providencia del dignísimo juez de instrucción de esta capital, dictada en la querella que por supuestos delitos de injurias graves se sigue a nuestros compañeros Francisco Alfonso y Carlos Calamita a instancias de don Constancio Arias, director del periódico tradicionalista y con censura eclesiástica El Correo de Zamora, el editor de nuestro diario don Enrique Calamita ha puesto fianza por valor de 26.667 pesetas como presunto responsable civil subsidiario.
En las conclusiones provisionales, solicita el querellante don Constancio Arias que se imponga al señor Alfonso la pena de tres años seis meses y veintiún días de destierro a más de 50 kilómetros de Zamora, multa de 1.001 pesetas y la mitad de las costas, y a Carlos Calamita, la de cuatro años, nueve meses y diez días de destierro a más de 75 kilómetros de esta capital, mula de 1.750 pesetas y pago de costas por mitad.
Como ya hemos dicho, la vista del proceso se halla señalada para los días 29 y 30 del corriente.
Carlos Calamita, que ha sido habilitado por el decanato de este Colegio de Abogados, hará su debut en la Audiencia ese día, defendiendo su causa.
Nuestro compañero el señor Petit, lo hará de don Francisco Alfonso y el señor Cotrina, de don Enrique Calamita.
A los querellados y al que se busca como responsable civil subsidiario, los representa el procurador don José María Calonge.»


El Adelanto de Salamanca también se hace eco de la noticia el 19/04/1913 :

«Para los días 29 y 30 está señalada la vista en juicio oral y público de la querella por supuestas injurias, seguida contra los redactores del Heraldo de Zamora nuestros queridos amigos den Francisco Alfonso y don Carlos Calamita, a instancias del director del periódico tradicionalista El Correo de Zamora, don Constancio Arias.»


El 23 de abril por acuerdo de la Sala se notifica la suspensión del juicio oral de la querella.

martes, 7 de febrero de 2012

FRANCISCO ALFONSO MERCHÁN

Aunque la noticia de la lamentable lesión de Ricardo Torres, Bombita seguramente produjo una enorme tristeza en el ánimo de Un Cojo sin muleta, esta desaparecería de inmediato, pues en su vida personal recibiría la grata noticia del nacimiento de un nuevo hijo, al que pondrían por nombre, Francisco.

Francisco Alfonso Merchán nació el 20 de mayo de 1.912 en Zamora, formó parte de un crisol de periodistas ilustres y fue discípulo de Juan Aparicio López, Delegado Nacional de Prensa y más tarde Director General de Prensa.



Periodista ejemplar puso toda su vida y consagró toda su inteligencia a mejorar la calidad de los periódicos de España. Desde su iniciación profesional en Zamora guiado por la mano experta de su padre en el Heraldo de Zamora hasta la Galicia dulce y soñadora, pasando por Barcelona y Girona toda su existencia fue una lucha fervorosa por el engrandecimiento de la prensa nacional. Rindió su vida preclara y joven en la ciudad de Huelva dirigiendo el periódico Odiel.

Heraldo de Zamora, 20/05/1912
Fue hasta noviembre de 1934 redactor del Heraldo de Zamora, llegando a redactor-jefe del mismo. Desde octubre de 1935 hasta agosto de 1938 desempeñó el cargo de secretario de la Asociación de la Prensa de Zamora. En julio de 1936 pasó a director de Radio Zamora1. Desde agosto de 1938 hasta marzo de 1941 estuvo de secretario de redacción de La Voz de Galicia de A Coruña, pasando a continuación a la jefatura de titulaje de Solidaridad Nacional, de Barcelona, cargo que desempeñó hasta que fue designado como director-fundador del diario Los Sitios, de Girona. En aquel momento, era la única publicación periódica diaria de la provincia de Girona. En los albores de los años 80 adopta el nombre de Diari de Girona que conserva hasta la actualidad. En 1.943 fue nombrado vicepresidente de la Asociación de la Prensa de Girona cargo que ostenta hasta que en mayo de 1.944 es nombrado director del diario onubense Odiel.

Gran devoto de la poesía de Rubén Darío, y de las artes en general, es muy conocido en la prensa nacional como excelente cuentista, habiendo concebido diversos guiones de películas2. Era técnico en titulaje y confección.

Amante del deporte, dejó también su impronta y su carácter emprendedor, firmaba bajo el seudónimo Hándicap. En 1.933 fue nombrado delegado provincial de Zamora de la Federación Española de Boxeo y en 1.935 forma parte como secretario del comité organizador de la etapa de Zamora de la I vuelta Ciclista a España, cuya penúltima etapa fue Cáceres-Zamora y la última etapa Zamora-Madrid.

Su brillante carrera fue truncada por una enfermedad cardíaca que desde hacía tiempo padecía poniendo fin a su vida de forma prematura el 2 de febrero de 1.945, a los 33 años de manera repentina.

El funeral fue presidido por los Gobernadores civil y militar, Alcalde, Presidente de la Diputación, Arcipreste entre otras autoridades y jerarquías y su féretro fue llevado a hombros por los operarios de Diario Odiel.
_________________________________________
1 García González, Aurora. Historia de la empresa de La Voz de Galicia. Ed. LibrosenRed, 2008. 
2 Diario Odiel, 09/05/1944

martes, 3 de enero de 2012

¡TODOS AL JUZGADO!

Con un tono de lamento, triste y sentido, El Heraldo de Zamora comunica a sus lectores que Constancio Arias, director de El Correo de Zamora, ha resuelto de manera enérgica y rotunda interponer una querella contra Francisco Alfonso, y Carlos Calamita por injurias, ampliando la querella a Enrique Calamita, propietario del periódico como responsable civil.
Se sustenta la demanda en dos artículos publicados contra el director de El Correo, los titulados “Oye, tú...” firmado por Francisco Alfonso y “Epicúreo y Malandrín” firmado por Carlos Calamita.
Para cada uno de ellos solicita una indemnización de 10.000 pesetas, y además a los dos primeros una petición de condena penal.
El desasosiego en la redacción ha sido tal que incluso vieron peligrar la salida de la publicación.
Estiman como desorbitada la petición de indemnización digna de un Vanderbilt, en alusión al célebre Conerlius Vanderbilt, empresario estadounidense que amasó una enorme fortuna con el transporte tanto de barcos como de ferrocarriles.
Con evidente socarronería le dirigen al administrador del periódico Julio Calamita (hermano del propietario) un exclamativo ¡abróchese (el cinturón) don Julio!.
El 1 de febrero de 1912 se celebró la vista de conciliación, sin que las partes se avinieran a un acuerdo que evitara el proceso judicial.
Termina el artículo con el ofrecimiento a Constancio Arias por parte de los demandados de pagar una comida en el mejor restaurante de Zamora, al que quedan invitados tanto el juez como demás empleados judiciales, con el fin de resolver extrajudicialmente la denuncia.
He de subrayar que el contexto jurídico en el que se enmarca la demanda, como ya he comentado en otra ocasión, es el de la condena al diario “El Liberal” de Madrid a 150.000 pesetas por vulneración del honor en el caso de la falsa noticia sobre el fraile de Totana y la señorita Mussó. La primera instancia estimó la demanda, condenando al director del periódico y más tarde, en diciembre de 1912 el Tribunal Supremo la confirma, convirtiendo dicha demanda en la primera en la que se indemnizaba por los daños morales causados por difamación. Hasta entonces la jurisprudencia del Tribunal Supremo era que el honor no era valorable en pesetas.


¡TODOS AL JUZGADO!


Penosamente hemos ascendido la cuesta de Enero los que trabajamos en el HERALDO DE ZAMORA. El dichoso mes de los Reyes que alegrías y bienandanzas trae para casi todos los humanos, sólo sinsabores y penas mezcladas con sustos, sobresaltos y lágrimas es lo que nos ha dado a nosotros todos; bienaventurados eternos porque -¡con qué alegría lo decimos!- eternamente acosados y perseguidos nos vemos por la justicia.
Ha sido dura, en efecto, la cuesta de Enero en esta casa, aunque al fin y al cabo sin novedad la ascendimos. Damos gracias a Dios por ello y a nuestros lectores vamos también a darles algo: cuenta, al menos, de los trabajos insuperables realizados para que el periódico no suspendiese su salida, amenazada la publicación en las personas de sus redactores, con demandas civiles y criminales, con exigencias pecuniarias dignas de un Vanderbilt, amenazada la gaveta de la administración, ¡abróchese don Julio!, con peticiones fabulosas, con exorbitantes cantidades que nosotros sólo hemos visto muy de tarde en tarde escritas en las listas de la lotería.
La cantidad más grande que nos cabe en la cabeza a los insolventes, y nosotros parece que lo somos, de hecho, a juicio del demandante, es la perra chica que el público da por nuestra labor. Y ahora vamos a cuentas. Una perra chica la da el lector por el periódico, por el trabajo de todos; de suerte que buscando, matemáticamente, la parte que a cada uno nos corresponde en el conjunto, pensar en la perra chica, es pensar con fantasía. De este análisis resulta que un periodista vale menos que un ochavo moruno, dicho sea esto con respeto y para que nadie se querelle y salga pidiéndonos otras

¡10.000 pesetas!

Porque sepan ustedes, que el señor don Constancio Arias, nuestro compañero en la Prensa, director del diario católico carlista con censura eclesiástica, es tal el afecto que nos guarda, que haciendo bastante tiempo que no tenía relaciones con nosotros y sin duda temiendo se enfriasen nuestras buenas amistades, ayer, procesionalmente, nos hizo comparecer en el Juzgado municipal, por este orden:
A su colega y compañero el director del HERALDO, le prepara una querella de injurias por un articulo publicado dos o tres meses antes de Pascuas. La fecha tan lejana de la cosa nos estropea el chiste.
A don Carlos Calamita, abogado y periodista, (doble lazo de compañerismo con don Constancio Arias) este mismo señor le intenta deducir otra querella, también de injurias, y en la demanda de conciliación tiene con él la fineza de llamarle insolvente y decirle que ignora si es mayor o menor de edad.
Lamentamos la ignorancia de don Constancio Arias. En efecto, las supuestas injurias inferidas por don Carlos a don Constancio llevan la fecha del 4 de agosto del pasado año. El señor Arias ha dado sin duda carrete a don Carlos para que este llegase a la mayor edad. La acción se ha ejercitado con ausencia del señor Calamita y dos días antes de prescribir.
Esta es la prueba definitiva de la gravedad de los conceptos infuriosos.
Pero el colmo de la previsión (y el ahorro) de nuestro querido amigo y compañero en la Prensa, en el foro y en el Juzgado se demuestra en la tercera demanda.
Dirígela don Constancio, contra don Enrique Calamita Matilla, que no le ha injuriado ni en nada se ha metido con él, y es claro que así lo reconoce el señor Arias, pues sólo a aquel señor se dirige en concepto de propietario del HERALDO y como padre de don Carlos. Para el dueño de nuestro periódico no tiene el señor Arias petición penal, se conforma sencilla y cristianamente con pedirle
10.000 pesetas

de indemnización, por los perjuicios que dice le han causado las supuestas injurias del señor Alfonso y de don Carlos Calamita. Al escribir esto, nos acordarnos que al Divino Maestro lo vendió Judas por treinta monedas de plata.
Ayer celebróse la conciliación de las tres demandas.
El señor Alfonso no se avino a la suya.
Por ausencia de don Carlos se dio por intentada y sin avenencia la conciliación.
Y en cuanto al propietario del HERALDO, traído a estos belenes por las doctrinas del eminente jurisconsulto señor La Cierva, es casi innecesario decir a los lectores que, ¡en seguida se va a avenir a darle a don Constancio

10.000 pesetas!

por los tiquismiquis que el señor Arias pueda tener con don Francisco Alfonso ó con don Carlos Calamita.
Si don Constando tuviera otro carácter menos susceptible y enfadoso, hoy, le ofreceríamos, del bolsillo particular de don Carlos Calamita y don Francisco Alfonso -prueba de que no somos insolventes,- invertir un puñado de pesetas en un buen almuerzo, en el mejor restaurant de Zamora, y al que invitaríamos también a los hombres buenos, que lo fueron ayer don Ildefonso Fernández Villar y don Juan Petit Alonso, al tiempo que al señor juez municipal, secretario, escribiente y alguacil, personas que se interesaron todas por dar al lance amigable solución, y que no lo consiguieron de don Constando Arias.
La transacción que hoy ofrecemos, cumple a caballeros periodistas y abogados.
¿Hace?. Don Constando lo dirá.

Heraldo de Zamora, 02/02/1912

martes, 20 de diciembre de 2011

OYE, TÚ...

El hallazgo de este artículo arrojó una nueva revelación sobre la figura de mi abuelo Francisco Alfonso. Como ya he comentado al iniciar este blog, poco sabíamos sobre él, más allá de que escribía crónicas taurinas en el Heraldo bajo el seudónimo de Un cojo sin muleta, cuanto menos que llegó a dirigirlo durante una etapa.
Bien podía decirse, que nos enteramos por la prensa...

La publicación de la noticia por parte de El Correo de Zamora, despierta en Francisco Alfonso una considerable indignación.
No se puede ignorar que el término oficialmente, aparece en cursiva, como si el autor quisiera poner en duda realmente el nombramiento, lo que en cierto modo parece lógico, a tenor de la tesis que sostengo, de que el nombramiento bien pudiera deberse a una estrategia defensiva por parte del propietario y, ahora ya ex-director Enrique Calamita.

También le produce un inusitado enojo que el artículo ponga en duda el nombramiento aludiendo que continúa recogiendo información como un reportero, como si dirigir un periódico le eximiera de su verdadero oficio que es el periodismo.

Por otro lado es interesante advertir como alude a la Ley de Policía de Imprenta, vigente desde 1883, y que según su criterio no permite o no da derecho a exigir responsabilidades a su director. Lo cierto es que dicha ley recoge en su artículo noveno que :

La representación de todo periódico ante las Autoridades y Tribunales corresponde al Director del mismo, y en su defecto, al propietario, sin perjuicio de la responsabilidad civil o criminal que puedan tener otras personas por delitos o faltas cometidos por medio del periódico.”

Según Carlos Soria en La Ley española de Policía de Imprenta de 1883, efectivamente el director es el representante del periódico ante las autoridades y tribunales, pero no el responsable civil o criminal por los delitos o faltas que otras personas cometan por medio del periódico.

He de señalar, para conocer el extraordinario enfado de Francisco Alfonso, que llegar hasta a sugerir una velada amenaza no verbal contra Constancio Arias :

“pues dispuesto me hallo a responder a tus provocaciones solapadas y ruines con el tesón y la gallardía que ponen los hombres honrados en todos sus actos. Creo que me entenderás.”


OYE, TÚ...

Para Constancio Arias

Ayer en el periódico que dirige este seminarista renegado y desagradecido, se inserta la siguiente noticia:

"Hoy nos enteramos de que oficialmente es director del periódico local Heraldo de Zamora, desde finales de Diciembre último, don Francisco Alfonso, a quien creíamos solamente reporter del colega por haberle visto, incluso hoy mismo, recogiendo información por la calle y los centros oficiales.
Felicitémosle por el ascenso alcanzado.”

Muchas gracias por la felicitación. Y ahora, vamos a cuentas.
Yo, con toda mi alma lamento tu actitud, que si no corriges, va a colocarte los garbanzos a kilómetro y medio de distancia de los maxilares. (Vulgo quijada). Es lo que debo a tu deferencia, y ante todo, los compañeros tienen que guardarse reciprocidad.
En efecto; yo dirijo el HERALDO DE ZAMORA desde Diciembre, y mucho me satisfice que hasta la fecha no te hayas enterado, Constancio. Es buena prueba de que no lo hago mal.
Todo el publico se hace cargo de tu gestión al frente de El Correo, que a trallazos y con unas tijeras procuras encauzar. Primera diferencia.

No niego, por el contrario, afirmo con orgullo, que yo recojo información por la calle. De la calle, en efecto, esto es lo que recojo. Tú cualquiera diría, viéndote pasar con la vista al suelo, que buscas en el arroyo lo que los demás arrojamos. Segunda diferencia.

Tampoco es incompatible hacer información y dirigir un periódico. Uno de tus antecesores, don Maximino Barrios, al frente estuvo de El Correo, y las noches de sesión en el Ayuntamiento, dignamente ocupaba un puesto de reporter en la mesa de la Prensa. Y que conste que no puedes compararte con aquel hombre. Tercera diferencia, duple.

De la calle, recojo información, y no toda la que tomo es publicada. Verás. ¿Quieres que cuente el lance que te ocurrió no hace mucho tiempo con un correligionario tuyo, quien no te castigó muy merecidamente por cierto, gracias a la pronta intervención de tres ó cuatro personas que presenciaron el tupé que tienes? Contesta afirmativamente y da por seguro que sale al público la noticia con detalles, Quijote averiado.
Y con ese, olvidamos continuar marcando las diferencias que nos separan. Pero ya son bastantes.

Ahora, vamos a ver en lo que nos parecemos.
Aunque mi periódico tiene más público que al tuyo, los dos dirigimos cada cual su diario, y por ello cobramos nuestro sueldo.
Igualdades. Mas dentro de ellas, yo cobro más que tú, soy más inteligente que tú y de más capacidad.
Voy a demostrarlo.
Jamás se me hubiera a mí ocurrido para exigir responsabilidades por injurias que en un periódico se me dirigieran, querellarme contra nadie más que contra el director del mismo. Tú, Savigni de la Nava, has puesto de manifiesto que no conoces ni siquiera la Ley de Policía de Imprenta. Puedes colgar el título.

¿Será acaso que te baste con esa ley del embudo que aplicas en tus provocaciones diarias unas veces a nosotros y otras a quienes no pueden defenderse como son los obreros, el pueblo honrado que trabaja y que tiene un derecho indiscutible a la huelga, y al cual tú calificas con esa pluma pronta e inconsciente que tienes, de manera que parece que estás escribiendo la historia del Carlismo pletórica de asesinatos, de crímenes, de horrores abominables. Es para lo único que sirves...

¿Y católico? No se te ocurrirá hablar de catolicismo, pero si así es, te adelanto que puedes encomendar al censor un expurgo prudentísimo de lo que escribas contra mi; te aconsejo prudencia, pues dispuesto me hallo a responder a tus provocaciones solapadas y ruines con el tesón y la gallardía que ponen los hombres honrados en todos sus actos. Creo que me entenderás. No bajes los ojos; mira, si puedes, cara a cara, y fíjate en la expresión de mi rostro, por el que a la hora del trabajo corre el sudor que no permitirá de tu pluma mercenaria y de indocumentado el menor desliz.

Parece que oigo lo que dices: ¡ Al Juzgado! ¡Al Juzgado!
¿Quieres? Ya sabes el camino. Prepara la demanda de conciliación, y desde ahora yo renuncio a la avenencia; yo no transijo por nada contigo. Y mientras tú haces eso, yo, mostrándome parte, presentaré querella contra ti por el artículo que en el papel que diriges insertaste el día 18 de Abril, arremetiendo rabiosamente contra los jueces dignísimos que en el Supremo dictaron justa sentencia absolviendo al director que fue del Heraldo, don Enrique Calamita.
A ver, a ver los valientes, colega que parece denigrarse por recoger información de la calle y recoge otra cosa, vamos a ver si nos ponemos de acuerdo los dos directores.

Estoy a tus órdenes y esperando que de un momento a otro pidan a la justicia que me detenga y me incomunique, como no ha mucho pedías, causando la hilaridad de los que te escuchaban, contra una persona que para ti ya no existe en el Heraldo donde todos están dispuestos a responder frente a los llamamientos que les hagas en las formas que indiques.

Y en manera alguna se me ocurre pensar en tu cobardía. Eso, nunca. Eres un valiente. Así, pues, voy a terminar, Constancio: A los tribunales los dos, o a casa. Elije. Ese es el dilema.
Puedes leer este artículo a tu confesor, y preguntarle qué haces conmigo. ¿A que no te aconseja que me lleves a los tribunales?
En fin, a verlo vamos.
Queda esperando tu resolución,

El director de
HERALDO DE ZAMORA

(Heraldo de Zamora, 21/09/1911)

viernes, 16 de diciembre de 2011

FRANCISCO ALFONSO, DIRECTOR DEL HERALDO DE ZAMORA

La publicación el 20 de septiembre de 1911, por parte de El Correo de Zamora de la noticia de que desde finales de diciembre de 1910, Francisco Alfonso es el director de El Heraldo de Zamora, desata nuevamente una controversia entre ambas cabeceras.

Los antecedentes de estas exacerbadas polémicas están en el origen y nacimiento de ambos periódicos. Una semana más tarde de que El correo viera la luz, El Heraldo de Zamora lo acusaba de publicar noticias calificadas como telegráficas cuando tan solo lo eran de correo postal, es decir, atrasadas.
Más recientemente una de las disputas mas agrias aconteció en marzo de 1910, cuando El Correo respondió duramente al Heraldo, por la publicación este último de una noticia sobre el fracaso de los mítines antilaicistas y en concreto el celebrado en Astorga. Enrique Calamita, director y propietario de El Heraldo y Constancio Arias, Director de El Correo, entablan un áspero debate que deriva en una disputa personal, en la que Enrique Calamita agrede a Constancio Arias, en un lugar próximo a la Plaza Mayor, y por el que es condenado a una multa. Además Constancio Arias interpone una demanda por injurias graves, de la que es absuelto Enrique Calamita, en primera instancia en la Audiencia Provincial, y en la superior en el Tribunal Supremo.
Esta sentencia que fue dictada el 4 de abril de 1911 pareció poner punto y final al enconado debate.

Una vez conocidos estos antecedentes históricos, es interesante conocer el contexto en el que la noticia de El Correo es publicada.
Si como afirma El Correo, y El Heraldo no lo niega, Francisco Alfonso ejerce de director desde diciembre de 1910, lo que cualquiera se pregunta, es el motivo por el que El Heraldo no solo no lo comunica a sus lectores, sino que lo oculta.
En primer lugar, esta afirmación no se sostiene si se analiza la hemeroteca. A lo largo de 1911 hemos sido testigos de diferentes episodios en los que en referencia a Enrique Calamita, siempre se hace en calidad de propietario o de director. Durante la vista del crimen de la calle Arena, en la que ambos, Enrique Calamita y Francisco Alfonso acuden en calidad de testigos, lo hacen el primero como director y el segundo como redactor. Aunque bien pudiera responderse, que esas eran la responsabilidades en el momento en que sucedieron los hechos enjuiciados, y no en el actual. Tampoco aparece mención alguna al cambio de director, cuando se relata el juicio en el Tribunal Supremo, durante el cual, siempre se menciona a Enrique Calamita, bien como propietario, bien como director. El propio diario titula a seis columnas el cuatro de abril “NUESTRO DIRECTOR ABSUELTO”, y su hijo Carlos Calamita un día mas tarde, envía una carta al Heraldo, dirigida a Juan Petit, en la que dice en referencia a la susodicha carta :”esperando que usted la acogerá en el periódico que a su cargo se halla”. No parece tener mucho sentido, que si Francisco Alfonso es el director desde diciembre, en ausencia del propietario, el periódico se halle a cargo de otro redactor, aunque este sea además el abogado que lo defendiera en la causa en la instancia provincial.
La lista de sucesos sería extensa y en este blog en los artículos correspondientes a 1911 queda mas que demostrado; a mi juicio, no es verdad que Francisco Alfonso fuera director de El Heraldo desde diciembre de 1910. Es posible, que “de facto” ejerciera la dirección, es decir, se ocupara responsablemente de sacar adelante el periódico cada día, en ausencia de Enrique Calamita, que desde el once de marzo de 1911, es nombrado delineante mayor del Cuerpo, con categoría de jefe de Negociado de segunda clase en la Jefatura de Obras Publicas de esta provincia. Y que de este nombramiento pudiera incurrir, desconozco la legislación existente en esos momentos, en algún tipo de incompatibilidad.
No es menos cierto que a partir de la publicación por parte de El Correo de la noticia, Francisco Alfonso ostentará la representación de El Heraldo como director hasta su cese el 17 de agosto de 1914. Y lo hará según su criterio, esto es compatibilizando la dirección del periódico con la tarea de hacer información.

Así que volviendo al origen del contexto, continuamos ignorando, a ciencia cierta cual es el motivo por el que es nombrado director Francisco Alfonso y no se hace público.

Mi hipótesis es que además de la presunta incompatibilidad con su nombramiento como funcionario, todo pueda deberse a un intento por parte de Enrique Calamita de eludir la responsabilidad civil en el caso de una denuncia por injurias. Es cierto que no llego a ver de qué manera pensaba eludir la responsabilidad, si finalmente, él era el propietario. Pero me inclino por esta posibilidad por varias razones.

La primera, es que en 1911 cada vez son más numerosos los litigios por vulneración del honor de tal modo que en diciembre de 1912 el Tribunal Supremo reconoce por vez primera, el derecho al honor señalando una indemnización, por los perjuicios causados, en el caso de la falsa noticia aparecida en el periódico "El Liberal" de Madrid, en la que se narraba que la menor María Josefa Mussó Garrigues, hija de una conocida familia, se había escapado de su casa con Fray Fulgencio Novelda , un fraile capuchino, con quien la menor había tenido descendencia unos meses antes. El padre de la ofendida que era el alcalde de Totana (Murcia) demandó al director y al editor solicitando 150.000 pesetas como indemnización por los daños causados al honor y la buena fama de su hija.

La jurisprudencia hasta entonces basada en una resolución de 1882 acordaba que “el honor no es valorable” y por tanto no es posible fijar cantidad alguna.
Este litigio supuso un precedente que para la mayoría de la prensa era una nueva traba política para mermar la libertad de prensa.
Es pues en este contexto jurídico en el que la jurisprudencia no pone valor al honor, y en el que menos aun ha de ser responsable el director o el editor si no es el autor del artículo en que el concurren estos hechos.
Enrique Calamita, que ya ha pasado por este trance, es posible que trate de eludir esta responsabilidad.

Y llegado este momento, lo que nos preguntamos, es de qué responsabilidad estamos hablando.

Como ya vimos en el juicio del presunto delito de injurias que contra Enrique Calamita promovió Constancio Arias, el origen fue un artículo titulado “Cobarde y mentiroso”, artículo del que se responsabilizó Enrique Calamita, pero que más tarde supimos que su verdadero autor, había sido su hijo Carlos.
Y de este modo nos podemos ir acercando a la verdad. Es indudable que para que El Correo conozca la noticia, (recordemos que hasta el momento, ocultada), de que Francisco Alfonso es el director de El Heraldo, alguien ha debido de filtrarla. Y la filtra precisamente en septiembre de 1911, diciendo que ocupa el cargo de director desde diciembre de 1910.
La explicación pudiera estar en un artículo publicado el 4 de agosto de 1911, firmado por Carlos Calamita, titulado “Epicúreo y Malandrín” contra el director de El Correo.
Constancio Arias que había visto fracasar su demanda contra Enrique Calamita por delito de injurias, y que además habría tenido conocimiento, pues salió publicado, que el verdadero autor del artículo “Cobarde y Mentiroso” había sido Carlos Calamita, estaría esperando la ocasión de tomar venganza. Si de este modo Constancio Arias pretende nuevamente acusar a Enrique Calamita como director de El Heraldo, de un delito de injurias por el articulo “Epicúreo y Malandrín” se encontraría con que el director ya no sería éste, sino Francisco Alfonso, que sería un excelente profesional pero que económicamente no presentaba ninguna solvencia.

jueves, 10 de noviembre de 2011

ULTIMADO EL CARTEL DE LAS FERIAS DE SALAMANCA 1911

El 13 de julio de 1911 nos sorprende la noticia de que el hijo menor de Francisco Alfonso y su esposa Carmen Merchán ha fallecido con tan solo dos meses de edad.
Heraldo de Zamora, 13/07/1911
Francisco, que así se llamaba el niño, no era el primero de sus hijos fallecidos, con anterioridad habían perdido una niña en 1906 y otro niño en 1908. La tasa de mortalidad infantil a principios del siglo XX, era muy elevada, una de las mas elevadas de Europa, prueba de retraso que sufría el país.
Al año siguiente, tendrían la fortuna de aumentar nuevamente la familia con el nacimiento de un niño, al que volverían a llamar Francisco, y que con el tiempo se convertiría en un brillante periodista.

El cartel de las ferias de Salamanca, parecía ya cerrado hace algunas fechas, tal y como ya había anunciado en las páginas del periódico Un cojo sin muleta, haciéndose eco de las noticias publicadas por El Timbalero en El Adelanto de Salamanca. Sin embargo, Ricardo Torres, Bombita con el que ya tenían acordadas tres corridas, finalmente se dirigió a la comisión amenazándoles con que si no toreaba las cuatro corridas, no torearía ninguna. La comisión, incluso, hubiera aceptado, si no fuera porque en el contrato Ricardo Torres, pretendía contar con la potestad de elegir, en caso de no poder torear por fuerza mayor, a su sustituto, tal y como hizo en Zamora, en la feria de San Pedro, eligiendo a su hermano menor Bombita III.


CAIRELES Y PITONES


Al fin la Junta explotadora de la Plaza de Toros de Salamanca ha ultimado el cartel de la corridas de ferias y para ello ha tenido que librar grandes batallas, barajar nombres y allanar las exigencias de la gente de coleta.
El programa ha sufrido grandísima variación del cartel que se decía ultimado hace un mes; y digo grandísima porque se elimina de la combinación, por egoísta, al mejor torero de la época actual, al gran torero Ricardo Torres Bombita, que contestó diciendo que de no torear las cuatro corridas, no quería ninguna, ni dejaba en libertad a la Empresa para elegir el sustituto, en caso de no poder torear.
Como en Castellón, los salmantinos han querido castigar al niño de Tomares dejándole sin corridas a pesar de tener firmado contrato para tres y dar la de San Mateo a su hermanito Manolo.
La combinación se hará pública el día de Santiago al tiempo de exhibirse la tradicional Mariseca, pero según cartas que tiene el revistero, las corridas se celebraran por el orden siguiente:

Día 11 -Seis toros de Saltillo, para Machaco, Vicente Pastor y Cochero
Día 12 -Seis de Pablo Romero, para Machaco, Bienvenida y Gaona.
Día 13 -Seis de Parladé, para Vicente Pastor, Cochero y Bienvenida.
Día 14 -Ocho toros: cuatro de Guadalete y cuatro de Concha y Sierra, para Machaco, Vicente Pastor, Cochero y Gaona.

Esta es la combinación de matadores y toros para las célebres ferias de Septiembre, y si algo nueva surgiera hasta la época de la celebración, el revistero se encargar¡a de comunicarlo a los lectores y poner los puntos sobre las ies, si necesario fuera.
La figura del diestro sevillano hacía falta en el ruedo-de la Plaza salmantina para alegrar la fiesta, pero sus exigencias le condenan a permanecer alejado de la misma, con grave perjuicio para la Empresa, que notará en taquilla la ausencia de Ricardo, y para la afición, que no podrá ver al mas grande de los toreros actuales trabajar en unión de Machaco, Cocherito de Bilbao y Vicente Pastor, la trinidad que trae de coronilla a los públicos.

Un cojo sin muleta
Heraldo de Zamora, 15/07/1911


miércoles, 24 de agosto de 2011

LA REVISTA TAURINA CAIRELES Y PITONES

La corrida de San Pedro de 1910, comenzó a gestarse gracias a la iniciativa de varias comerciantes e industriales, quienes entienden que la celebración de la corrida es necesaria para garantizar la asistencia de visitantes a unas ferias cada vez mas devaluadas, algo que como vemos no es nada nuevo.


Heraldo de Zamora, 28/06/1910
Con el fin de exaltar dicho festejo, el Heraldo de Zamora publica el día de San Pedro una revista taurina con el nombre CAIRELES Y PITONES dirigida por J. Puyitas. En el primer numero de dicha revista colaboran conocidos revisteros taurinos, así como Un cojo sin muleta, que lo hará con un artículo sobre el Reglamento taurino.
La revista se continuará publicando en los tres años siguientes.

Heraldo de Zamora, 28/06/1910
El periodista zamorano Herminio Pérez Fernández, con una extensa labor periódistica a quien tuvimos la suerte de leer en innumerables ocasiones a traves de las paginas El Correo de Zamora, primero y luego de La Opinión, en aquellos artículos evocadores sobre la Zamora que el tiempo ha ido enterrando con el paso del tiempo, se ha hecho eco en algunas ocasiones de la figura de Un cojo sin muleta, en este artículo titulado “Los viejos periódicos”i nos describe como era este primer número de Caireles y Pitones :

Heraldo de Zamora, 28/06/1910
He estado removiendo papeles, cosa que hago bastante a menudo, siempre con ánimo de tirar la mayor parte de ellos y, al final, acabo quedándome con todos. porque en cada uno encuentro cosas interesantes, que me deciden a seguirlo conservando. En la remoción de hoy me he topado, de pronto, con un ejemplar de un periódico fechado en Zamora el día 29 de junio del año 1910. Añade “Ferias de San Pedro”. El título, en carácteres muy grandes: “Caireles y pitones”, ocupando la mitad de la parte derecha de la primera página.
La otra mitad comprende un magnífico dibujo de una gran cabeza de toro de lidia, firmado por Castaño con un estoque y un capote de toreo. ¡Todos los símbolos reunidos! Y debajo un expresivo "¡Viva la Fiesta Nacional!"
Luego, a la derecha, y también en forma destacada, figuran el nombre del director “J. Puyitas” y el del Administrador: “Tirillas”. La verdad es que estos dos nombres no parecen ser muy “serios”, pero lo cierto es que cuando se hojea el periódico se comprueba que las firmas de todos sus colaboradores están cortadas por el mismo patrón: El primer artículo, titulado “Machaquito-Niño de Begoña” -los dos diestros que componían el Cartel de aquella misma tarde- lo firma “Pisotones” y hay otros firmadas por “Borrones”, “Manoliyo”. “Don Profundo” y otro más que firma “Un cojo sin muleta”.
Este último pseudónimo ocultaba, por cierto, el nombre de uno de los periodistas más populares y famosos de aquellos tiempos, don Francisco Alfonso Merchánii, un hombre que cojeaba ligeramente pero que nunca utilizó bastón ni apoyo alguno, de ahí su singular firma. Yo no llegué a conocerlo, pero sí que conocí a sus tres hijos: Francisco, Luis -que fue linotipista en “El Heraldo” y Carlos, ordenanza de la Casa de Socorro durante años y, acaso por eso, un tipo muy popular en Zamora.
Paco Alfonso Merchán fue un buen amigo y, debo decir que, a su lado aprendí muchas cosas sobre periodismo. No hay que olvidar que, como ya he contado más de una vez yo, en el periodismo, fui un auténtico “chusquero”. Es decir que tuve que hacerme a mí mismo. Y que no se le ocurra a alguien hacer el chiste fácil de que "podía haberme hecho menos feo" porque ese se le ocurre a cualquiera. Basta con tener un poco de mala “milk” (...)

iPérez Fernández, Herminio. Los viejos periódicos. La Opinion-El Correo de Zamora, 15/12/2002.

iiEl autor confunde los apellidos, otorgando a Un cojo sin muleta, el mismo apellido que tiene su hijo Francisco, posiblemente debido a la impronta del recuerdo del que fue su amigo.



sábado, 9 de julio de 2011

LA ALTERNATIVA

La crónica acerca de la corrida de San Pedro de 1910 no es la primera crónica taurina que he encontrado firmada por Francisco Alfonso, sin ir mas lejos la de 1909 también la firma él, sin embargo si es una crónica plena de principios y de significados. A pesar de que ya usa el seudónimo Un cojo sin muleta en la firma de artículos de la revista Caireles y Pitones, no lo hace aún en el diario. 

El Adelanto de Salamanca, 30/06/1910
En está crónica afirma recoger la alternativa de J. Puyitas, seudónimo con el que firmaba Juan Petit, que venía realizando hasta esta fecha las crónicas taurinas y seguir las enseñanzas de “El Timbalero” que además le acompaña en la plaza, como se puede advertir si consultamos el ejemplar de dicho día de El Adelanto de Salamanca en el que el periodista hace la crónica de La corrida de Beneficencia de Zamora.


Además expresa su enorme emoción por escribir acerca de Zamora :

“...guiado del entusiasmo que siento por todo lo que se relaciona con mi patria chica, por Zamora, donde nací y me he criado...”

He de subrayar que cuando habla de coches, se refiere a coches de caballos, el uso de los automóviles no se populariza hasta muchos años mas tarde. No se puede tampoco ignorar la burla disimulada sobre el asesor del alcalde, ya en la presentación cuando menciona su entrada junto al alcalde haciendo uso de la cursiva y luego en el segundo toro cuando critica una de sus decisiones:

“la presidencia en su deseo de complacer al asesor que tenía a su izquierda conocido e inteligente aficionado, allá en su tierra”

La crónica esta repleta de expresiones del argot taurino, por señalar alguna :

“tenían algo de eso que en el argot taurino se llama hule”

Hule es el miedo, miedo al fracaso, miedo al toro, en ocasiones también se emplea para indicar que puede haber sangre. El hule, que todos conocemos como el mantel (de hule) que nuestras madres utilizaban, es precisamente el paño que ponían en la enfermería para atender a los toreros que tenían una cogida.

Para los que desconocemos en profundidad La Fiesta Nacional, llama la atención que se “arrastraran once caballos”, es decir, que como los caballos que se usaban en la lidia en el Tercio de varas no llevaban petos, lo normal era que en cada corrida los toros acabaran con la vida de numerosos caballos. El peto no se comenzó a utilizar hasta 1930.
los matadores, Machaquito y Chiquito de Begoña, formaban un magnífico cartel para esa época.

miércoles, 6 de julio de 2011

HERALDO DE ZAMORA

El Heraldo de Zamora fue un periódico vespertino, de ámbito provincial que nació en 1896 y que se mantuvo en la calle hasta 1942, en que fue absorbido siguiendo las instrucciones de Juan Aparicio, Delegado Nacional de Prensa, tras la Guerra Civil, por su competidor El Correo de Zamora, que a su vez fue adquirido en 1.991 por La Opinión de Zamora, fusionando ambas cabeceras hasta la actualidad.

Nació bajo el lema Diario de la tarde. Defensor de los intereses morales y materiales de la provincia y era editado en la imprenta de Enrique Calamita, quien a finales de febrero de 1898 se convierte en propietario y deja de ser órgano y representación en la prensa del partido liberal de la provincia. Era un periódico Liberal (en el sentido decimonónico español, es decir defendía libertad de asociación religiosa, separación de poderes, sufragio universal) republicano y laico, en contra de su competidor El Correo de Zamora, carlista, tradicionalista y católico. Durante su vida fue modificando el lema bajo su cabecera, para pasar a Diario de la tarde, Diario Liberal de la tarde, Diario liberal independiente y convertirlo en Diario de información, político e independiente.
Dos citas, que aun no he averiguado a quien pertenecen custodiaban la fecha. En el flanco izquierdo :

“Las grandes injusticias y los desniveles sociales se reivindican por la Prensa.
A ella se deben todas las conquistas de la Humanidad. En el siglo XX la pluma
vence a la espada”.

En el flanco derecho :

“El periódico como institución, es la lengua del mundo, la luz que ilumina
la conciencia, la escuela donde se conoce al pueblo, la gran palanca
de la civilización moderna”

En sus orígenes y durante el periodo que nos ocupa (1896-1931) el periódico contaba con cuatro paginas de 48 x 35 cm, salvo algunas excepciones y más tarde seis páginas. Su precio inicial fue de cinco céntimos, llegando a costar en 1.931 diez céntimos.

La estructura de los ejemplares de cuatro páginas se disponía de la siguiente manera : en la primera página incluía los artículos de opinión, la segunda las noticias (locales y provinciales) y una sección permanente denominada Noticias Generales, que en resumidas cuentas eran noticias breves, salpicadas de diversas notas publicitarias. En la tercera página se incluían las noticias nacionales, realizadas por el corresponsal en Madrid Sr. Sánchez Ortiz. La última página era dedicada en su totalidad a la publicidad. Cuando la actualidad así lo requería, las noticias, tanto las locales como las nacionales, podían saltar a la primera página.
La redacción, administración y talleres estaban en sus inicios en la planta baja del Teatro Principal, se trasladaría a comienzos de agosto de 1899 a la calle Santa Clara.

No sólo la vida de mi abuelo Francisco Alfonso estuvo fuertemente ligada a la historia de El Heraldo de Zamora, su hijo Francisco Alfonso Merchán comenzó su carrera periodística también en el diario como redactor, y su hermano Luis Alfonso Merchán fue linotipista y colaborador, así como mi padre Gonzalo Alfonso Merchán, quien ya desde niño, al quedar huérfano con ocho años, ingresó como chico de los recados para desarrollar distintas funciones a lo largo de su vida en la imprenta, donde se jubiló.


martes, 5 de julio de 2011

UN COJO SIN MULETA

Francisco Alfonso Fernández (Zamora, 1874-1931). Periodista. Desarrolló su carrera profesional como redactor de El Heraldo de Zamora, desde la fundación de éste y hasta su fallecimiento. Fue un gran aficionado a la fiesta nacional, reflejada en sus criticas y reseñas taurinas, en las que popularizó el seudónimo con el que las firmaba, “Un cojo sin muleta”, juego de palabras en el que unía su minusvalía y la doble acepción de muleta, como estribo o apoyo y como útil taurino. Ocupó el cargo de director desde diciembre de 1.910 hasta agosto de 1.914. Amigo y coetáneo de José Sánchez Gómez “El Timbalero” crítico taurino de El Adelanto de Salamanca, y que da nombre a los premios que en las Ferias de Salamanca se otorgan al periodismo taurino, a menudo se intercambian saludos y visitas que quedan señalados tanto en los propios periódicos, como en las crónicas.
En 1.910 colabora como director literario en la publicación de la revista taurina “Caireles y Pitones”, editada por El Heraldo de Zamora, con el objeto de fomentar la corrida de la feria de San Pedro.
En 1.911 es nombrado corresponsal literario de la revista taurina editada en Madrid Respetable Público.
En 1.911 Mantiene una enconada discusión a través de la prensa con el director de El Correo de Zamora, D. Constancio Arias, que termina en los tribunales, acusándole el Sr. Arias de supuestos delitos de injurias, con la absolución de Francisco Alfonso de todos los cargos. El juicio levantó gran expectación en la época, de su desarrollo como de su resultado informaron y se hicieron eco otros diarios nacionales.
En 1.914 se convierte en apoderado del diestro zamorano Eusebio Estebánez, Cetrino.
En octubre de 1.916 participa activamente en la constitución de la Asociación de la Prensa de Zamora.
Su hijo Francisco Alfonso Merchán (1912-1945), con una corta vida, pero fecunda trayectoria periodística, fue director-fundador de Los Sitios de Gerona (hoy Diari de Girona) y director del onubense diario Odiel.

lunes, 4 de julio de 2011

UNA HISTORIA QUE CONTAR

En sus brillantes páginas registra la historia muchas extrañas coincidencias, sobre todo en aquellas cuestiones donde los pueblos han peleado por sus sacrosantas libertades; esa flor hermosa y delicada que casi pierde su perfume al pasar desde el corazón a los labios.

(Francisco Alfonso)i


Un día mi hermana me llamó para preguntarme si conocía la causa por la que habían fallecido nuestros abuelos paternos, ya que lo necesitaba para cumplimentar un historial médico.
Mi padre no nos habló nunca mucho de nuestros abuelos, es posible que la causa fuera haberse quedado huérfano de padre y madre a los 8 años.

Era un tema del que nunca hablaba. Hable con mis hermanos, por si sabían algo más y la respuesta fue la misma.
Mi padre, sí que me había contado que mi abuelo escribía en el Heraldo de Zamora un periódico del siglo pasado que fue absorbido tras la guerra civil por El correo de Zamora, su máximo competidor. Escribía, según el relato de mi padre, crónicas taurinas bajo el seudónimo Un cojo sin muleta. Y yo siempre pensé que lo haría en calidad de colaborador y buen aficionado.

También me contó mi padre, que había tenido un hermano, Francisco Alfonso Merchán que había sido periodista y director del diario Odiel de Huelva.

Y otro hermano, llamado Luis Alfonso Merchán, que también trabajó en el Heraldo de Zamora, gran amante de la Semana Santa y que es conocido por realizar una de las primeras aproximaciones a la HISTORIA DE LA SEMANA SANTA DE ZAMORA, en una obra inédita realizada en 1956 junto a Manuel Pastor.

El mundo de hoy en día, con un acceso a la información (y a la desinformación y manipulación en la misma proporción) me han permitido reconstruir parte de esta historia.
Encontré a través de Internet recursos digitales en el Ministerio de Cultura, donde tienen escaneados la práctica totalidad de los ejemplares del Heraldo de Zamora, desde finales del siglo XIX hasta su absorción.
Puedes consultar y descargar los ejemplares en Pdf, pero no permite búsquedas, es decir tienes que ir al ejemplar de un día en concreto, descargarlo y leerlo.


Así que me pregunté: si mi abuelo escribía crónicas taurinas, como afirmaba mi padre, ¿ cómo las podría encontrar?


Y me puse manos a la obra, en Zamora históricamente siempre se han realizado espectáculos taurinos en las Ferias y Fiestas de San Pedro, así que me puse a descargar ejemplares de finales de junio y primeros de julio. Y allí encontré sus crónicas bajo el título “CAIRELES Y PITONES” firmadas por Un cojo sin muleta.

De una manera, casi fantástica estaba leyendo lo que mi abuelo había escrito hacía cien años, y se me abría en el horizonte un vasto mundo que explorar...




Es cierto que hasta aquí lo que había demostrado es que existían esas crónicas taurinas a las que aludía mi padre y que las firmaba el seudónimo que mi padre atribuía a mi abuelo. Pero esto no demostraba que Un cojo sin muleta y mi abuelo fueran la misma persona.


La prueba irrefutable la encontré cuando consulte el ejemplar del día que nació mi padre, donde en una pequeña esquina, felicitan al compañero Francisco Alfonso, conocido como Un cojo sin muleta por el feliz nacimiento de un nuevo hijo. Y en la sección de movimientos demográficos, el registro del nacimiento de Gonzalo Alfonso Merchán.

Mi abuelo no era un colaborador, fue reportero y redactor en el periódico, y ahora sé además, que incluso desde diciembre de 1.910 hasta agosto de 1.914 desempeñó el cargo de director, por el que ocupó el banquillo en los tribunales acusado de supuestos delitos de imprenta, que debía ser como ahora una querella, de las que se presentan por falta al honor o la verdad, sin que por una vez lo condenaran.

La experiencia resulta muy enriquecedora, mas allá de que encuentre o no artículos firmados, o referencias a él, porque vas leyendo la historia de la ciudad, día a día, en los principios del siglo del XX. Como celebraban las romerías y fiestas que hoy seguimos celebrando y muchas otras que han desaparecido con el paso del tiempo, sin dejar huella, cómo se lamentaban del olvido de Zamora por parte del gobierno y del país, tal y como continuamos haciendo ahora.


Y no os preocupéis, ya se quejaban a principios del siglo XX de las Ferias de San Pedro, cada año eran peores...


En fin, esta es la historia.


i Francisco Alfonso Fernández. Triste recuerdo. Heraldo de Zamora.02/05/1908