martes, 10 de enero de 2012

ASAMBLEA EN EL CÍRCULO MERCANTIL

Con sentido de la responsabilidad y distanciado del entusiasmo característico de otras ocasiones, desde las las páginas del Heraldo se emplaza a cuantos estén interesados en el resurgimiento de la industria y el comercio zamoranos, a la asamblea convocada para el domingo próximo, donde la Junta del Círculo Mercantil expondrá el boceto del programa de festejos preparado para las ferias de San Pedro de 1912.

En dicha asamblea se debatirá el presupuesto necesario y el modo de obtener los fondos necesarios. Sin dinero, no es posible llevar a cabo dicho programa, por lo que insiste en que cuanto se ha venido especulando, sobre el cartel de las corridas y la posibilidad de organizar un concurso de aviación, son solamente, eso, conjeturas, ideas o intenciones.

Con la publicación del artículo trata de despertar el sentir zamorano de los socios del Circulo Mercantil, para que participen en la reunión prevista, y con arreglo a las posibilidades de cada cual, hagan posible la consecución del proyecto que se presentará.



CAIRELES Y PITONES


El comercio y la industria de nuestra población, ha dado ya el primer paso, encaminado a organizar brillante programa de festejos para las próximas ferias de San Pedro, y cónstale al revistero que como el asunto, sí no de vida ó muerte como vulgarmente se dice, es de transcendental importancia para los intereses generales de la capital, los iniciadores de la idea, trabajan con verdadero ardor y entusiasmo, hasta conseguir el resurgimiento del comercio e industria zamorana, amenazados de muerte y no se salvarán si a su debido tiempo no se le aplica remedio eficaz para evitarlo.

La Junta directiva del Circulo Mercantil encargada de llevar a la práctica la monumental obra que al pueblo entero interesa, ha realizado algunos trabajos preliminares y según noticias, tiene esbozado el programa de festejos que han de tener lugar durante la feria de San Pedro.

El domingo próximo se celebrará en el Círculo Mercantil, magna asamblea de socios y personas que estén interesadas en la realización del programa, y en la reunión, los señores de la directiva, darán cuenta de las gestiones hechas y se discutirá la forma de arbitrar fondos, base principal para confeccionar el cartel de toros y concurso de aviación.

Hasta tanto, todo cuanto se diga y se hable es pura fantasía y el domingo acodarán los invitados si para las corridas, conviene ganado de Urcola, Surga, Veragua, Miura, Muruve, Concha y Sierra, Neches o Villagodio y si los matadores han de ser Fuentes, Bombita, Cocherito, Gaona o El chico del Imparcial.

Cuantos actúen de profetas, pueden equivocarse, todo ello no es mas que un proyecto y no sentará estado, ínterin no sea sancionado con el voto de mas calidad que es en la presente ocasión don Dinero.

Qué se ha de tener con demasía?, no cabe la menor duda, pues seguramente, todo industrial y comerciante contribuirá con arreglo a sus fuerzas, a la suscripción que se abra para responder de los gastos de las corridas, y sino el tiempo nos sacará de dudas.

Todo el que se precie de buen zamorano, debe el domingo próximo y hora de las siete de la tarde, acudir al Circulo Mercantil, donde se deliberará si se lleva a efecto ó no, el programa de festejos acordado por la Junta.

***

Varios son los proyectos que existen para el día de Resurrección, pero como digo, no pasan de ser cavilaciones y buenos deseos, de algunos zamoranitos que trabajan por proporcionarnos un rato de expansión en la tarde del siete e inaugurar la temporada taurina con festival mas o menos brillante.
Ayer, un conocido aficionado me hablaba del siguiente programa:
Seis novillos utreros del marqués de Villagodio, para Torquito y Celita, y ocho caballos destinados al sacrificio.
Más tarde me entero que dos simpáticos tablajeros gestionaban organizar otro cartelito más modesto.
Cuatro toretes del marqués de Villagodio, para Lisardo Manso y Canana y lucha en el circo de dos magníficos novillos.
Conoce el revistero otros varios proyectos, pero ya verán ustedes que después de tanto discurrir, hablar y hacer números, llegará el domingo de Resurrección y nuestra mezquita permanecerá cerrada como el resto del año.

Un Cojo sin muleta.
Heraldo de Zamora, 28/03/1912

lunes, 9 de enero de 2012

GESTACION DE LAS CORRIDAS DE SAN PEDRO DE 1912

El entusiasmo que logró despertar la corrida de San Pedro de 1911 entre los comerciantes e industriales, estimuló a los organizadores, pocos días después de que estas finalizasen, a acordar verbalmente con Fuentes, Bombita y Cocherito de Bilbao su participación en las Ferias de San Pedro de 1912.
En el mes de noviembre de 1911, aprovechando que Castor Ibarra, Cocherito de Bilbao se desplazó a Coreses con la finalidad de dirigir las operaciones de tienta de reses que pastan en los fértiles prados de San Pelayo, propiedad del ganadero bilbaíno Marques de Villagodio, El Heraldo desvela que un conocido y entusiasta aficionado, (al que llama Mosquera Zamorano, en alusión a Indalecio Mosquera, popular empresario de la plaza de toros de Madrid, en esa época), le ha facilitado la noticia de que Castor Ibarra y Ricardo Torres, Bombita torearan seguro el día de San Pedro de 1912.
En los primeros días de febrero, ambos diestros se dirigen a los organizadores del año anterior, con el propósito de que aclaren si el proyecto apalabrado el año anterior de celebrar dos corridas de toros para las ferias de San Pedro se mantiene, ya que son sus intenciones ir confeccionando el calendario de la temporada, y si no se deciden es posible que su concurso se vea impedido por no disponer de fechas libres.

CAIRELES Y PITONES

Próxima la fecha de la inauguración de la temporada taurina de 1912, se agita en esta capital la idea de organizar el cartel de toros y toreros para las ferias de San Pedro, y ayer tuvo el revistero ocasión de conocer los trabajos preliminares que lleva a cabo un entusiasta y conocido aficionado que se las trae en cuestión de toros, para entregárselos a la junta directiva del Circulo Mercantil Industrial y Agrícola, que es la entidad llamada a poner en práctica todos los resortes hasta conseguir la realización de lo que hoy es solamente una idea, pero de extraordinaria importancia para el Comercio é Industria zamorana, que atraviesan enorme crisis, debido a la poca concurrencia de forasteros a los mercados y ferias por la falta de atractivos y otros elementos necesarios a la vida de los pueblos modernos.
Aunque peque de indiscreto, y por anticipado pido mil perdones al amigo que me reveló el secreto, he de hacer público que el anónimo Mosquerita zamorano está en correspondencia con los hermanos Emilio y Ricardo Torres, Bombita, Antonio Fuentes y Castor Ibarra, Cocherito de Bilbao, el segundo y el último, casi comprometidos desde el año anterior, para organizar si industriales y comerciantes gustan, dos soberbias corridas de toros para los días 29 y 30 de junio, con ganado de afamadas vacadas que en su día se determinarán.
La combinación con los cuatro de la tauromaquia actual, seria canelita fina, y ya podrían las empresas andar de cabeza para confeccionar mejor cartel.
Primer día, Emilio, Ricardo y Castor, con ganado andaluz.
Segundo día, Antonio, Ricardo y Castor, con ganado que bien pudiera ser de la tierra.
Con el programa anterior, nuestra mezquita taurina resultará incapaz para admitir los millares de aficionados que vendrían de los pueblos y capitales limítrofes.
Las cartas de los mencionados diestros y sus apoderados las vi ayer; todos se ponen a disposición de la Comisión ó Empresa, en condiciones ventajosísimas y esperan en plazo no muy lejano, categórica contestación para adquirir los compromisos que en las cartas determinan si Zamora no los contrata para indicadas fechas,
Principio quieren las cosas y aquí se ha dado el primer paso, ahora solo falta que los trabajos sean continuados por quien corresponde y como el tiempo apremia y tengo entendido que los condueños del circo taurino se proponen venderlo o arrendarlo en plazo brevísimo, es conveniente que a la mayor brevedad el Circulo Mercantil Industrial Agrícola del que es digno presidente don Ricardo Sacristán, tiene el asunto como cosa propia y reúna en sus salones a todos los interesados en que el comercio y la industria zamorana vuelvan a su antiguo florecimiento.
Desde luego cuentes con el apoyo de HERALDO DE ZAMORA y con el humildísimo de

Un Cojo sin muleta.
Heraldo de Zamora, 20/03/1912

miércoles, 4 de enero de 2012

INDEMNIZACIONES AL HONOR

La condena al periódico El Liberal, (en aquel momento pendiente de resolución por el Tribunal Supremo), por vulneración del honor con la cantidad de 150.000 pesetas significa para la prensa de la época un tremendo inconveniente, lo que les lleva a presentar este acontecimiento como el nacimiento de una nueva industria, la de litigar contra un periódico demandando haber sido perjudicado en el honor.

El Heraldo de Zamora, señala los procesos más llamativos pendientes de resolución en aquellos momentos, entre los que figura además del ya comentado caso de “El Liberal”, la demanda que el nuevo alcalde de Deusto, Pedro Urreta, ha interpuesto al periódico católico de Bilbao, “La Gaceta del Norte”, en la que exige una indemnización de 50.000 pesetas por haber reproducido un pasquín en el que se daba a entender que el alcalde habría comprado su puesto en la nueva corporación municipal a cambio de mil pesetas.

La escritora, Carmen de Burgos, conocida como Colombine, interpuso también una demanda contra el periódico “El Debate” por haberla llamado cursi.


LA NUEVA INDUSTRIA

Indemnizaciones al honor

“Cierva ha abierto caminos al arte de vivir. Con su asombrosa victoria judicial, sacando miles de duros sin necesidad de probar la injuria a El Liberal por daños causados a una señorita, ha inaugurado una nueva era y ha fundado algo como una lotería más. La injuria es una mina: la difamación equivale a tener un tío en Indias.
A El Imparcial le pide una señora (cuyos pies besamos y cuyo nombre callamos galantes temerosos) 25,000 pesetas por daños causados al informar ese colega sobre la detención del cuarto falso asesino de la pobre doña Vicenta Verdier.
El lance es curioso, y de continuar las cosas por el camino que a la fecha, dentro de breves días no habrá periódico en España que no tenga amenazada su gaveta.”

He aquí la lista de los que al momento estamos pendientes de resolución judicial.
El liberal, de Madrid, a quien se piden 150.000 pesetas.
La Gaceta del Norte, de Bilbao, a la que se reclaman también como indemnización 50.000 pesetas.
El Debate, de Madrid, a quien una ilustre escritora exige 50.000 pesetas.
El Imparcial, demandado por 25.000 pesetas, y
HERALDO DE ZAMORA, a quien el director del periódico carlista católico con censura eclesiástica El Correo de Zamora, don Constancio Arias, presenta tres demandas contra el director y un redactor del Heraldo y por estimar a estos insolventes, pide al propietario de la publicación que le abone 10.000 pesetas, a 5.000 por barba de cada uno de aquellos; pero todo esto resulta nimio ante la demanda que, según noticias, se presentará muy en breve.

Heraldo de Zamora, 06/02/1912

martes, 3 de enero de 2012

¡TODOS AL JUZGADO!

Con un tono de lamento, triste y sentido, El Heraldo de Zamora comunica a sus lectores que Constancio Arias, director de El Correo de Zamora, ha resuelto de manera enérgica y rotunda interponer una querella contra Francisco Alfonso, y Carlos Calamita por injurias, ampliando la querella a Enrique Calamita, propietario del periódico como responsable civil.
Se sustenta la demanda en dos artículos publicados contra el director de El Correo, los titulados “Oye, tú...” firmado por Francisco Alfonso y “Epicúreo y Malandrín” firmado por Carlos Calamita.
Para cada uno de ellos solicita una indemnización de 10.000 pesetas, y además a los dos primeros una petición de condena penal.
El desasosiego en la redacción ha sido tal que incluso vieron peligrar la salida de la publicación.
Estiman como desorbitada la petición de indemnización digna de un Vanderbilt, en alusión al célebre Conerlius Vanderbilt, empresario estadounidense que amasó una enorme fortuna con el transporte tanto de barcos como de ferrocarriles.
Con evidente socarronería le dirigen al administrador del periódico Julio Calamita (hermano del propietario) un exclamativo ¡abróchese (el cinturón) don Julio!.
El 1 de febrero de 1912 se celebró la vista de conciliación, sin que las partes se avinieran a un acuerdo que evitara el proceso judicial.
Termina el artículo con el ofrecimiento a Constancio Arias por parte de los demandados de pagar una comida en el mejor restaurante de Zamora, al que quedan invitados tanto el juez como demás empleados judiciales, con el fin de resolver extrajudicialmente la denuncia.
He de subrayar que el contexto jurídico en el que se enmarca la demanda, como ya he comentado en otra ocasión, es el de la condena al diario “El Liberal” de Madrid a 150.000 pesetas por vulneración del honor en el caso de la falsa noticia sobre el fraile de Totana y la señorita Mussó. La primera instancia estimó la demanda, condenando al director del periódico y más tarde, en diciembre de 1912 el Tribunal Supremo la confirma, convirtiendo dicha demanda en la primera en la que se indemnizaba por los daños morales causados por difamación. Hasta entonces la jurisprudencia del Tribunal Supremo era que el honor no era valorable en pesetas.


¡TODOS AL JUZGADO!


Penosamente hemos ascendido la cuesta de Enero los que trabajamos en el HERALDO DE ZAMORA. El dichoso mes de los Reyes que alegrías y bienandanzas trae para casi todos los humanos, sólo sinsabores y penas mezcladas con sustos, sobresaltos y lágrimas es lo que nos ha dado a nosotros todos; bienaventurados eternos porque -¡con qué alegría lo decimos!- eternamente acosados y perseguidos nos vemos por la justicia.
Ha sido dura, en efecto, la cuesta de Enero en esta casa, aunque al fin y al cabo sin novedad la ascendimos. Damos gracias a Dios por ello y a nuestros lectores vamos también a darles algo: cuenta, al menos, de los trabajos insuperables realizados para que el periódico no suspendiese su salida, amenazada la publicación en las personas de sus redactores, con demandas civiles y criminales, con exigencias pecuniarias dignas de un Vanderbilt, amenazada la gaveta de la administración, ¡abróchese don Julio!, con peticiones fabulosas, con exorbitantes cantidades que nosotros sólo hemos visto muy de tarde en tarde escritas en las listas de la lotería.
La cantidad más grande que nos cabe en la cabeza a los insolventes, y nosotros parece que lo somos, de hecho, a juicio del demandante, es la perra chica que el público da por nuestra labor. Y ahora vamos a cuentas. Una perra chica la da el lector por el periódico, por el trabajo de todos; de suerte que buscando, matemáticamente, la parte que a cada uno nos corresponde en el conjunto, pensar en la perra chica, es pensar con fantasía. De este análisis resulta que un periodista vale menos que un ochavo moruno, dicho sea esto con respeto y para que nadie se querelle y salga pidiéndonos otras

¡10.000 pesetas!

Porque sepan ustedes, que el señor don Constancio Arias, nuestro compañero en la Prensa, director del diario católico carlista con censura eclesiástica, es tal el afecto que nos guarda, que haciendo bastante tiempo que no tenía relaciones con nosotros y sin duda temiendo se enfriasen nuestras buenas amistades, ayer, procesionalmente, nos hizo comparecer en el Juzgado municipal, por este orden:
A su colega y compañero el director del HERALDO, le prepara una querella de injurias por un articulo publicado dos o tres meses antes de Pascuas. La fecha tan lejana de la cosa nos estropea el chiste.
A don Carlos Calamita, abogado y periodista, (doble lazo de compañerismo con don Constancio Arias) este mismo señor le intenta deducir otra querella, también de injurias, y en la demanda de conciliación tiene con él la fineza de llamarle insolvente y decirle que ignora si es mayor o menor de edad.
Lamentamos la ignorancia de don Constancio Arias. En efecto, las supuestas injurias inferidas por don Carlos a don Constancio llevan la fecha del 4 de agosto del pasado año. El señor Arias ha dado sin duda carrete a don Carlos para que este llegase a la mayor edad. La acción se ha ejercitado con ausencia del señor Calamita y dos días antes de prescribir.
Esta es la prueba definitiva de la gravedad de los conceptos infuriosos.
Pero el colmo de la previsión (y el ahorro) de nuestro querido amigo y compañero en la Prensa, en el foro y en el Juzgado se demuestra en la tercera demanda.
Dirígela don Constancio, contra don Enrique Calamita Matilla, que no le ha injuriado ni en nada se ha metido con él, y es claro que así lo reconoce el señor Arias, pues sólo a aquel señor se dirige en concepto de propietario del HERALDO y como padre de don Carlos. Para el dueño de nuestro periódico no tiene el señor Arias petición penal, se conforma sencilla y cristianamente con pedirle
10.000 pesetas

de indemnización, por los perjuicios que dice le han causado las supuestas injurias del señor Alfonso y de don Carlos Calamita. Al escribir esto, nos acordarnos que al Divino Maestro lo vendió Judas por treinta monedas de plata.
Ayer celebróse la conciliación de las tres demandas.
El señor Alfonso no se avino a la suya.
Por ausencia de don Carlos se dio por intentada y sin avenencia la conciliación.
Y en cuanto al propietario del HERALDO, traído a estos belenes por las doctrinas del eminente jurisconsulto señor La Cierva, es casi innecesario decir a los lectores que, ¡en seguida se va a avenir a darle a don Constancio

10.000 pesetas!

por los tiquismiquis que el señor Arias pueda tener con don Francisco Alfonso ó con don Carlos Calamita.
Si don Constando tuviera otro carácter menos susceptible y enfadoso, hoy, le ofreceríamos, del bolsillo particular de don Carlos Calamita y don Francisco Alfonso -prueba de que no somos insolventes,- invertir un puñado de pesetas en un buen almuerzo, en el mejor restaurant de Zamora, y al que invitaríamos también a los hombres buenos, que lo fueron ayer don Ildefonso Fernández Villar y don Juan Petit Alonso, al tiempo que al señor juez municipal, secretario, escribiente y alguacil, personas que se interesaron todas por dar al lance amigable solución, y que no lo consiguieron de don Constando Arias.
La transacción que hoy ofrecemos, cumple a caballeros periodistas y abogados.
¿Hace?. Don Constando lo dirá.

Heraldo de Zamora, 02/02/1912

viernes, 30 de diciembre de 2011

LAS ELECCIONES MUNICIPALES DE 1911

El Correo de Zamora asqueado por la forma incalificable del otro periódico local anuncia que no contestará mas a sus demasías. Haciendo constar en que ni nada, ni nadie será capaz de hacerlos callar cuando estimen conveniente censurar a alguien, sea este quien sea, ni tampoco hablar si sinceramente piensan que no hay motivo para ello.

El Heraldo por su parte, reitera que si El Correo cumple su palabra, El Heraldo no se preocupará de sus cosas, ahora bien, si ejerciendo el derecho de crítica al que alude, vuelve a molestarles, volverán a defenderse, salvo en el caso de que las críticas provengan de don Constancio Arias, en cuyo caso, afirman saber a quien dirigir las protestas, dando a entender, en el contexto de ambos artículos, que alguien ha intercedido para disminuir la crispación.

En medio de esta batalla que mantienen desde el mes de agosto de 1911, se van a celebrar las elecciones municipales, convocadas para el día 12 de noviembre.

Heraldo de Zamora, 27/10/1911
El Heraldo en varias ocasiones anuncia que no tomará parte en la campaña electoral, lo que a todas luces parece absurdo, dado que es conocida su simpatía por los postulados liberales, su propietario es un miembro destacado del partido liberal y el periódico, no hay que olvidarlo, en sus orígenes fue el órgano oficial del partido liberal en la provincia.

Por eso, no es de extrañar, que a la vez que anuncia su no participación, a lo largo del periódico vaya publicando sus conocidos “sueltos” en los que ya critica la candidatura para reelección de Laureano Alonso, carlista, y propietario de una tienda de ultramarinos. El 28 de octubre informa que Laureano Alonso que se disponía a presentar su candidatura por el distrito Teatro-Descalzos en vista de los aires que corren por la calle Sancho IV, ha renunciado a la mano de doña Leonor. Curiosa expresión cuya significado es renunciar a algo que se nos niega, demostrando desinterés y generosidad y cuyo origen es la comedia Todo lo vence el amor o La pata de cabra, de Juan de Grimaldi. En ella el protagonista, después de recibir una paliza para que deje en paz a Doña Leonor, renuncia a ella generosamente en favor de su adversario.

Heraldo de Zamora, 31/10/1911
El 31 de octubre, en un artículo titulado De Elecciones, rompe su inexistente silencio, para realizar una reflexión sobre la proclamación de candidatos en clara alusión a Laureano Alonso, quien parece que finalmente si presentará su candidatura:

“Desde luego, deben ser rechazados como perjudiciales al interés del común de vecinos, todos aquellos candidatos que con el carácter de industriales en artículos de primera necesidad, no van al Concejo mas que a defender sus beneficios particularísimos, y sobre todo, si estos falsos defensores del pueblo van encubiertos con la máscara hipócrita de un determinado partido político, pues ni a este, ni al otro, van a defenderlo; persiguen como único fin el lucro y el logro personal”

El principal reto al que tendrá que enfrentarse la nueva corporación será la sustitución del impuesto de consumos, recientemente suprimido, y baluarte principal de la financiación de las arcas municipales, en aquellos momentos como los de ahora, cercanas a la bancarrota.

Heraldo de Zamora, 28/10/1911
Para la elección de candidatos del partido liberal en la capital, se traslada desde Madrid, el diputado en las Cortes, Ángel Galarza Vidal. Una vez conocidas las candidaturas, El Heraldo muestra abiertamente su desaprobación.
Critica el modo, nada democrático ni liberal, de reunirse unas veinte personas, mas o menos de prestigio, y que eligen a personas previamente señaladas por alguien.
Y critica el fondo, es decir, la idoneidad de los candidatos para afrontar los grandes problemas del ayuntamiento, lo que ha llevado a que conocidos liberales se presenten a las elecciones mediante candidaturas independientes, como Salvador Rodríguez Ramos.
Detrás del artículo, lógicamente está el propietario Enrique Calamita, quien reconoce que este acto de mostrar públicamente el rechazo a las candidaturas liberales puede interpretarse como indisciplinado, pero la historia del periódico no está hecha de adulaciones ni de halagos vanidosos.

Heraldo de Zamora, 28/10/1911
Las elecciones municipales del día 12 de noviembre, supone un nuevo triunfo del partido liberal, pero los candidatos independientes obtienen sin apoyo oficial ni político, su representación en el Ayuntamiento, con las candidaturas de Salvador Rodríguez y Claudio Funcia.

Heraldo de Zamora, 13/11/1911
Mientras Laureano Alonso, que ha sufrido la campaña en su contra que ha liderado El Heraldo de Zamora, no obtiene los suficientes votos para ser elegido, lo que lleva al Heraldo a proclamar que en Zamora no hay carlistas, puesto que ni siquiera la mayoría de los candidatos que se presentaban por este partido, lo eran.

Los liberales obtuvieron ocho concejales, los independientes dos, el partido obrero uno y otro el partido carlista.

El 30 de diciembre sería designado alcalde por el gobierno, el liberal Alfredo Cabello Fernández.

jueves, 29 de diciembre de 2011

CONTESTANDO A ESE III

Día, tras día, El Heraldo de Zamora y El Correo de Zamora prosiguen en su larga polémica.

En la última contrarréplica, El Correo afirma que El Heraldo se dedica a injuriar a personas ajenas al conflicto, en referencia a las personalidades carlistas aludidas en el artículo “Contestando a ese II” del día anterior.

Heraldo de Zamora, 21/10/1911
En este sentido, El Correo manifiesta que dicha conducta sería similar a que ellos criticaran a Federico Requejo, notable político liberal, nacido en Zamora el 19 de mayo de 1845 y fallecido el 3 de junio de 1915 y que ocupó numerosos cargos a lo largo de su carrera política: concejal del Ayuntamiento de Zamora, Alcalde, Director de Propiedades, subsecretario de instrucción pública, de hacienda, de gobernación, director de Obras Públicas, Gobernador civil de Madrid, Ministro del Tribunal de Cuentas, Presidente de este mismo Tribunal y senador por derecho propio.

Heraldo de Zamora, 19/10/1911
Fue impulsor del nacimiento del Heraldo de Zamora, como jefe del partido liberal en la provincia.

Por otro lado, El Correo insiste en censurar la labor como funcionario de Enrique Calamita, propietario del Heraldo, instándole a que solicite su jubilación o excedencia, ya que no cumple con su deber.


CONTESTANDO A ESE
III


El Correo de Zamora que no sabe como justificar su actitud grosera y constantemente provocadora, contra nosotros, afirma ayer que injuriamos a personas que no tienen nada que ver en el asunto; es -dice -igual que, si nosotros con el mismo motivo nos metiéramos con don Federico Requejo.

La salida es como de El Correo; de pie de banco. Y a nosotros no nos sorprende; porque acostumbrados nos tiene a ver en sus columnas insultos a personas que jamás le dieron motivo Pero ya que alude a don Federico Requejo, recalcando que es amigo nuestro, hemos de manifestarle que, ya se cuidará muy mucho Constancio de no decir ni pío de este señor, en tono de molestia para el mismo. Por muchas razones, entre otras por éstas:

Primera: Porque no merece de los zamoranos, hasta el presente, más que gratitud.
Segunda: Porque aquí estamos nosotros para contestar a tus insolencias aplicando la ley de Talión; y que conste que nos hacen falta lo menos seis carlistas de la talla del sector Chaves, para compensar los ataques de ese papel a don Federico.
Tercera: Porque el partido carlista, y otras personas van muy a gusto en el macho y no te lo tolerarán.
Cuarta y última: Porque las piedras se levantarían contra ti, y es seguro que hasta la pértiga de algún empleado de la S.I. C. haría blanco en tus narices.
De suerte, que prudencia Constancio

***

Heraldo de Zamora, 21/10/1911
En lo que si estamos conformes contigo es, en eso de las jubilaciones y excedencias. Dices muy bien que el Estado necesita funcionarios que sepan, quieran y puedan cumplir con su deber. El caso a que aludes, el interesado lo ha estimado de conciencia, y dispuesto a complacerte y siguiendo tu ejemplo, lo ha sometido a consulta.

Parece que la resolución es contraria a tus deseos, y los considerandos son justificadísimos a nuestro juicio:

1º. Ni la edad, ni las circunstancias de capacidad que concurren en este delineante, justificarían una determinación suya en tal sentido; resultando, únicamente, un acto de quijotismo que la más rudimentaria idea de sentido común aconseja rechazar. Además, no se debe nunca complacer a los enemigos.

2º. Por otra parte, en la consulta se tiene en cuenta también el país en que vinimos, y lo mucho que abundan en todos los órdenes, y en las categorías de funcionarios del Estado, especialmente de 5.000 pesetas para arriba, en que se se halla éste, los que, por su edad, achaques y circunstancias especiales, resultan verdaderos parásitos del Erario; inútiles para todo servicio: observándose, frecuentemente, que en muchos casos, es preferible para el interés público, el más absoluto reposo de aquellos y que se coman tranquilamente el sueldo, por pingüe que sea, sin hacer nada; a que pongan mano en los negocios públicos, pues su gestión suele resultar más dañina que la peste, no sólo perjudicial a los mismos negocios, sino también lesiva para terceras personas, que con su concurso cooperan a la labor social.
El Delineante de Obras públicas no se halla en este caso.

El Correo de Zamora puede seguir tirándonos de la lengua, que acaso con ello el público gane; pues estamos dispuestos a dar a conocer a éste, una serie de tipos perjudiciales y perversos existentes en la fauna social.

Para terminar; tus buenos deseos respecto a la salud del propietario de este periódico, todos los agradecemos en esta casa, y por ello te damos las gracias.

El interesado, hoy, recrudecidas sus dolencias por los disgustos que le propinas y el tiempo lluvioso, se vio obligado a quedarse en casa. Te lo advertimos por si quieres llevar el alta y la baja.


Heraldo de Zamora, 21/10/1911

miércoles, 28 de diciembre de 2011

CONTESTANDO A ESE II

El enfrentamiento entre ambas cabeceras continúa. Una vez que han dirimido sus diferencias ideológicas acerca de la sublevación en Portugal de los monárquicos frente a La República, ahora su rivalidad se orienta al terreno personal.

El Correo recela acerca del autor de los artículos críticos que sin firma aparecen publicados, preguntándose quien será el autor, si el propietario, su hijo o el director, de esta forma, y una vez más, El Correo sigue sin reconocer la representatividad del nombramiento del nuevo director.

El Heraldo resta importancia al hecho de que desde El Correo, Constancio Arias vitoree al pretendiente de la corona de Portugal, Miguel II de Braganza, ya que le parece mucho mas grave las injurias que desde las mismas páginas se dirigieron contra los magistrados del Tribunal Supremo que dictaminaron sobre el caso de las supuestas injurias. Al Heraldo no solo le parece razonable esta actitud sino que le alienta a que persista en esa dirección, enalteciendo a don Jaime de Borbón (heredero carlista), Bartolomé Feliú, jefe nacional del partido carlista, Luis Chaves, jefe provincial del partido carlista o los conocidos diputados carlistas, Rafael Díaz-Aguado y Salaberry o Manuel Polo y Peyrolón.

En otro artículo, publicado el mismo día, El Heraldo se dirige al Sr. Alcalde, recordándole el artículo 98 de la Ley Municipal, según el cual se impone a los concejales la obligación de asistir a todas las sesiones, si no existe causa justificada. A este respecto le recuerda que los hermanos Alonso, Laureano y Aurelio, concejales carlistas, faltan frecuentemente, incluso el segundo es prácticamente un desconocido en ese ayuntamiento. Además insiste en que como funcionarios públicos (igual que cualquier delineante, subraya), el abandono del cargo trae consigo responsabilidades que nadie les ha exigido. Finalmente insta al alcalde a que cumpla la ley castigue a los infractores.

De esta manera, El Heraldo da cumplida respuesta a la exigencia de responsabilidades que El Correo solicitaba contra Enrique Calamita, que ejerce de delineante en la Jefatura de Obras Públicas, y que según El Correo no cumple con su deber.


CONTESTANDO A ESE
II


Todas las baterías carlistas que en los días anteriores disparó el almidonado y flamante Cupido que dirige El Correo de Zamora, Constancio Arias, ayer quedaron reducidas a la primera noticia del censurado papel.
Como siempre, y después de reconocer su agresividad, a falta de razones se sale del tiesto el periódico carlista, y dice que el original del Heraldo le hace falta saber (a él) si es de Calamita padre, de Calamita hijo o del director del periódico.
Constancio, ¡no seas tontainas! Al Juzgado con el asunto, según costumbre, y allí satisfarás la curiosidad.
Respecto a ese viva subversivo que ayer sueltas, nos parece poco que des vivas a don Miguel; te atreviste a insultar, a injuriar gravemente a los dignísimos magistrados de la Sala segunda del Tribunal Supremo sin que hasta la fecha haya habido fiscal que te haya puesto a raya en tus demasías, así que nada nos extraña que te atrevas a todo, incluso al atropello de las leyes.
Por nosotros; puedes dar vivas a don Miguel, a don Jaime, a Feliú, a don Luis Chaves y hasta a la Pepa. Y si te parece poco a Salaberry y a Polo y Peyrolón que es lo menos que puedes hacer en gratitud a esos señores que te sirven de pararrayos.
Y eso que afirmas que en El Correo de Zamora siempre se da la cara.


Heraldo de Zamora, 20/10/1911

martes, 27 de diciembre de 2011

CONTESTANDO A ESE

Una vez que ha fracasado la sublevación de los realistas portugueses contra La República, El Correo de Zamora intensifica sus ataques contra El Heraldo de Zamora, que durante los últimos días se ha destacado como un firme defensor de la República Portuguesa, rechazando cualquier ayuda que desde España se pudiera prestar a los monárquicos portugueses descontentos. Y no ha dudado en criticar de forma inflexible la linea editorial de El Correo, simpatizante con los conspiradores realistas.

Francisco Alfonso, ya como director de El Heraldo, contesta desde las páginas del periódico un articulo publicado el día anterior en El Correo de Zamora. En dicho artículo El Correo acusa al propietario del Heraldo de no cumplir con su deber como funcionario del estado. Además arremete contra Francisco Alfonso menoscabando su representatividad como director al sugerir que es un testaferro de Enrique Calamita.
Francisco Alfonso se defiende señalando que ni siquiera cuando era pequeño prestó atención “...a don Jenaro saludando, ni a don Nicanor tocando el tambor.”, en alusión a unos conocidos juguetes de la época, don Nicanor tocando el tambor consistía en un muñeco con aspecto de payaso con un silbato en su parte trasera y un hilo en la parte posterior que al tirar de él bajaba los brazos del muñeco, haciendo que dichos brazos tocaran el tambor, de este modo utilizando el silbato y el tambor del juguete podían interpretarse conocidas melodías.

En su defensa se compara con Luis Chaves Arias, ilustrado cofundador de El Correo de Zamora, y una de las personas mas relevantes de la política y cultura zamorana de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Y no duda en lanzar sus dardos envenenados contra el concejal Laureano Alonso, propietario de un almacén de ultramarinos, reconocido carlista y durante algún tiempo administrador del periódico, que aspira a su reelección en las próximas elecciones municipales a celebrar el 12 de noviembre de 1911.

En cuanto a la acusación de testaferro, Francisco Alfonso acude para su defensa a vindicar su larga trayectoria en el periodismo zamorano, tan larga como es la del periódico que ahora dirige frente a la convulsa conducta de Constancio Arias, que abandonó el seminario y de quien no guardan buenos recuerdos en la redacción de El Porvenir de Valladolid.


CONTESTANDO A ESE

El Correo de Zamora de ayer nos dedica un articulo, "¡Basta de supercherías!", saturado de bobadas y mentecateces, a las que no podemos contestar porque sería descender al nivel del autor irresponsable de semejante escrito desarrapado, insulso, tonto y ridículo.

Ahora, solo por lo que se refiere a mi persona no quiero pasar desapercibida aquella terminación canallesca donde aludiéndome se dice que en El Correo siempre se da la cara. Sinceramente yo así lo creo, pero se necesita tupé para hacer esa afirmación tomando la cara de Constancio en serio. Ella no me sirve. Jamás cuando chico entretuve mis ocios, ni prestó mi espíritu atención a don Jenaro saludando, ni a don Nicanor tocando el tambor.

Hoy, hecho hombre, los peleles me inspiran lastima.

Soy persona de tanto peso como don Luis Chaves Arias, y de la misma lógica que el jefe provincial carlista; pero de más elocuencia que ciertos tenderos de ultramarinos concejales del partido, que, si serán íntegros y fieles a la causa, que en el asunto de los Consumos le dieron codillo a don Jaime y a la tradición, por aquello acaso -por esto sólo pudo ser- de que al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.

Verán ustedes como ahora los hombres de El Correo, porque éstos si son hombres, resultan para la publicación de la censura eclesiástica indiscutibles, inviolables e intangibles. El testaferro, claro está que es para las ocasiones, y responde SIEMPRE; -dice él- aunque nosotros suponemos que siempre que le llaman, pues otra cosa es una grosería impropia de persona que se precia de algo, aunque esto sea tan poco como ser carlista desde hace dos años y medio solo.
Yo, al fin y al cabo, soy conocido en Zamora y toda la provincia, contando una historia de integridad al periodismo tan larga como es la del HERALDO. En cuanto a ti, de Herodes a Pilatos has vagado sin que posible sea conocer tus antecedentes. Por vagar tanto dicen los que te conocen, que desde Valladolid, donde ahorcaste los libros de seminarista, has caído en Zamora para mayor gloria de la causa del bacalao y de los pimientos morrones, mercancía cubierta con el trapo del carlismo.

¿Te haces cargo; compañero insigne, que huyes el bulto y no aceptas los retos como el que te hice no ha mucho con motivo de otra provocación análoga?
Para terminar; porque tú no mereces ni la tinta que estoy gastando; he de decirte que informes míos pueden darte en Zamora todos los vecinos, en cuanto a ti, yo conozco los que en la redacción de El Porvenir, de Valladolid facilitan, y los que personalmente pueden ofrecer los señores Misol y Santander de aquella capital, con los que te portaste según costumbre. En Zamora don Francisco Morán López, puede informar.

Francisco Alfonso.
Heraldo de Zamora, 19/10/1911

viernes, 23 de diciembre de 2011

DOCTRINA CRISTIANA DEL ÓRGANO CON CENSURA

El alijo de armas incautado en Zamora y que estaba destinado a proveer a los monárquicos portugueses sublevados en Portugal contra la República, enfrenta nuevamente al Heraldo y al Correo.

En Portugal se han extremado las medidas de vigilancia en las fronteras, ya que los monárquicos se han refugiado en las ciudades limítrofes de España, reforzando los destacamentos próximos con infantería y caballería.

Heraldo de Zamora, 18/10/1911
El 18 de octubre El Heraldo reprocha a El Correo, su doble moral, al invocar éste último sentimientos humanitarios para prestar ayuda a los monárquicos portugueses. Le recuerda, como recientemente ponía el grito en el cielo para arremeter contra Francia por facilitar armas a los moros que asesinan a nuestros soldados en la Guerra del Rif.

Ahora le parece mal, le recrimina El Heraldo, que nuestras autoridades persigan a los conspiradores realistas y al contrabando de armas cuando todos sabemos que dichas armas las destinarán a matar soldados del ejército lusitano, de carne y hueso como los nuestros.

Heraldo de Zamora, 18/10/1911
El Heraldo se pregunta, qué personas serán las que dice El Correo, que afirman que el pueblo de Zamora caballeroso, honrado y hospitalario protesta contra dicha campaña.

Insiste nuevamente en que la hospitalidad que debemos ejercitar es la de pedir amparo y protección para ellos, a cambio de que no conspiren, ni realicen actos de contrabando para luchar contra la República, porque en cuyo caso solicitaran el mismo rigor que reclamaban contra los enemigos de España y los contrabandistas en África.

El simulacro de invasión perpetrado por Paiva Conceiro desde Galicia, fracasa desde el primer instante, en que se enfrentan a las tropas republicanas. Los sublevados huyen en todas las direcciones maltrechos e indisciplinados con
las primeras descargas de artillería y caballería.

Heraldo de Zamora, 18/10/1911
Mientras tanto, El Correo de Zamora, que ha participado del ruido amplificando con sus noticias y su defensa la posición contrarrevolucionaria, afina su puntería y dispara contra Enrique Calamita, propietario del Heraldo de Zamora.


PARALELOS


El director de El Correo de Zamora, que está furioso desde que fracasó a los portugueses el contrabando de armas, publica ayer una denuncia llena de insidia, odio y refinada perversidad, con el propósito único de perjudicar, no solo el buen nombre que como funcionario público tiene merecido el propietario de este periódico, sino además, aprovecha la dolencia que actualmente le aqueja a éste; para afirmar de manera rastrera y falsa que no cumple con su deber.
Leída esa noticia escueta, sencilla y categórica a la que no falta más que un nombre, para constituir denuncia precisa y terminante, nuestra memoria feliz ha traído a cuento una campaña de otro periódico zamorano; hablamos de La Voz Republicana: que consecutivamente, uno y otro día, llevó su encono a denunciar a nuestro amantísimo Prelado; diciendo que no cumplía; él, que es esclavo fiel de su ministerio y mártir de sus obligaciones, los estrictos deberes de visita a la Diócesis, por lo que tiene asignados emolumentos justísimos y merecidos en este caso, que merced a su celo cristiano está introducida la doctrina sana y católica en toda la diócesis.
El Correo de Zamora, ese periódico carlista con censura eclesiástica, que recriminaba acre y duramente la actitud del Moralejo, que denunciara a los contrabandistas portugueses, en tres días ha cambiado el valor de toda su moral.
Su Themis, es el director asalariado de la publicación, don Constando Arias , y en la balanza que muestra, tiene en un platillo El Correo de Zamora, que da parte de que un delineante de Obras Públicas no va a la oficina; en el otro, La Voz Republicana, que denunciaba que el señor Obispo no cumplía la visita pastoral. Y la aguja que marca el peso, en el fiel, señala el acto reprobable de Moralejo
¡Cuánto lo sentimos por El Correo de Zamora y por los amparadores de don Constancio! La Voz Republicana, al fin y al cabo, no tenía censura eclesiástica.
Y después de todo, resulta muy triste ver como la buena prensa busca el nivel de la mala, de la condenada, de la que todos anatematizamos, porque sus denuncias y sus campañas no son piadosas ni cristianas, ni las inspira tampoco un dulce deseo de paz y de armonía en la Viña del Señor donde todos somos hermanos.
Y para terminar, solo se nos ocurre, con la venia del denunciado, advertir al denunciador que puede seguir por el camino emprendido, aunque sospechamos no le queda mas que decir; y a los señores don Laureano y don Aurelio Alonso, dueños del periódico y amparadores de las miserias de don Constancio, que les vivimos eternamente reconocidos, aguardando ocasión oportuna, que no se hará mucho esperar, de corresponder a su noble y generoso proceder.

(Heraldo de Zamora, 19/10/1911)

jueves, 22 de diciembre de 2011

CONSPIRADORES Y CONTRABANDISTAS

El enfrentamiento entre El Heraldo de Zamora y El Correo de Zamora, continúa, sin que por el momento se anuncie ninguna tregua. Desde que en el mes de agosto, Carlos Calamita publicara el artículo “Epicureo y malandrín” para contestar a Constancio Arias sobre su silencio en el banquete que celebró la Asamblea de secretarios de ayuntamiento, o en el mes de septiembre cuando Francisco Alfonso con el artículo “Oye tu...”, protesta por la noticia publicada en El Correo en la que se anunciaba su nombramiento como director de El Heraldo, según su opinión, con el propósito deliberado de ofenderle, ambas cabeceras mantienen las espadas en alto dispuestas a entrar en batalla ante cualquier pretexto.

Heraldo de Zamora, 17/10/1911
En este caso, la excusa la proporciona el levantamiento de algunos monárquicos en Portugal contra la recién instaurada república. Según las noticias se ha reforzado la vigilancia de las fronteras para impedir el contrabando de armas y que los sublevados puedan aprovisionarse de armamento. Por otro lado, se cree que algunos de estos sublevados hayan traspasado la frontera y estén conspirando desde España.

Heraldo de Zamora, 17/10/1911
El 14 de octubre El Heraldo de Zamora se posiciona indicando que nuestra Libertad, la de España, debe acoger de manera franca y benevolente a los emigrados portugueses, pero en ningún caso, estos deben de conspirar desde España, si su deseo es conspirar, deberán hacerlo regresando a su patria, y las autoridades españolas deberán velar para que así sea.

En otra página del diario se afirma que el gobernador civil de la provincia, Jaime Aparicio, recibió una confidencia, según la cual en esta capital se ocultaban armas destinadas a los realistas portugueses y como consecuencia en la madrugada del día anterior y en la carretera de Alcañices se había interceptado un alijo.

El 16 de octubre El Correo publica un artículo titulado “Sobre el alijo de armas” en las que debe de calificar de exagerada sino falsa la noticia publicada días antes en El Heraldo. En el citado artículo del Heraldo se afirma que el alijo de armas estaba compuesto por 87 armas y pesaba entre armas y munición 5.000 kg. Según otras fuentes consultadas en la hemeroteca, parece ser que el alijo estaba constituido por ese número de armas, pero el peso, de armas y munición no excedía de los 876 kg.

Heraldo de Zamora, 17/10/1911
La delación se produjo por parte de Francisco Moralejo, quien atendió en su posada próxima a la estación de ferrocarril a unos caballeros portugueses que le manifestaron que las cajas que llevaban y que debían reexpedir contenían armas destinadas a los monárquicos portugueses.

El Heraldo acusa al Correo de conspirador y contrabandista, preguntando al gobernador si en alguna casa cercana al Mercado de Abastos (donde tiene la redacción El Correo) existen armas. Afirma que según persona bien informada, durante la estancia de los realistas portugueses cambiaron libras esterlinas por moneda española, indicando que quizás sea esta la única explicación a la humanitaria, simpática, honrada, legal y abnegada protección que algunos carlistas ofrecen a los emigrados portugueses. Insiste en que las autoridades están en la obligación de extremar la vigilancia contra los conspiradores, porque la República portuguesa esta constituida legalmente y reconocida por el estado Español, y dicha vigilancia no debe de circunscribirse solamente a los emigrados sino a los facciosos que entienden que es humanitario, honrado y hasta caballeroso prestar ayuda a los conspiradores y encubrir a los contrabandistas.

Por otro lado, encontramos como es práctica habitual en El Heraldo en estos conflictos varios “sueltos” dispersos a lo largo del ejemplar, aludiendo a la controversia.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

ENTRE CABALLEROS

Como contestación a la réplica publicada en El Correo de Zamora el 22 de septiembre, Francisco Alfonso, nuevo director del Heraldo de Zamora, publica una carta abierta dirigida a Constancio Arias, director de El Correo. En ella vuelve a insistir en los aspectos que particularmente le han molestado de la publicación de la noticia el pasado día 20 por parte de El Correo, en la que informaba a sus lectores del nombramiento.

Acusa al director de El Correo de ocultar el propósito deliberado de ofender, no sólo a Francisco Alfonso, sino también a otras personas, en clara alusión al propietario Enrique Calamita.
Revela que varias personas afines a la redacción de El Correo, le han expresado su apoyo por el ataque y le han animado a defenderse con valentía en los términos en los que ya lo ha hecho.
En la réplica, Constancio Arias manifiesta que no contestará a los ataques proferidos en el artículo firmado por Francisco Alfonso por una cuestión de caballerosidad, a lo que Francisco Alfonso responde con unos versos elegidos del Vals del Caballero de Gracia de la zarzuela “La Gran Vía”.

Constancio Arias debe mencionar en su replica la necesidad de alguna reparación por el tono adusto del artículo, sugiriendo la posibilidad de entablar acciones judiciales, finalmente se despide irónicamente agradeciéndole la publicidad de su nombramiento, y firmando con su diminutivo, Paco.



ENTRE CABALLEROS

CARTA ABIERTA

Para Constancio Arias.

Tan sólo por puntualizar extremos que no quiero pasar desapercibidos, de la contestación que ayer me das en tu periódico, a la vez que vuelves a insertar la noticia origen de este incidente, es por lo que hoy tomo la pluma. Verás: Exacto rigurosamente es que yo sea director del Heraldo y por ello, que se lo cuentes tú a tus lectores o que se lo dejes de contar, yo no tengo por qué darme por molestado si la noticia no encerrase la intención santa que supone el empleo de cursiva en la palabra oficialmente: Además, te metes a decir que si recojo información o no de la calle. ¿Y a ti que te importa esto, qué daños te he causado con que yo desempeñe mi cometido con la amplitud y en la forma que estime conveniente?. Luego, la noticia es completamente fiambre, producto de una gestación sietemesina y que creo que a tus lectores no les importará quién sea el director del HERALDO, ni tampoco a ti que nos citabas hasta anteayer sin nombrarnos, diciendo el otro periódico local.

La felicitación con que terminas es otro insulto dirigido a mi, porque el grado de nuestras relaciones, no alcanza a la cordialidad que pretendes demostrar. Esto está bien claro.
En una palabra, si te estimas caballero y no faltas al octavo mandamiento, tienes que reconocer que la noticia la hiciste con el propósito deliberado de ofenderme. ¿Y quien sabe si en tu intención non sancta pretendías causar molestias a otras personas?
A nosotros, al HERALDO, que tú entres, que salgas, que te muevas, que recojas información o que te dediques a formar un requeté con la juventud carlista, etc., etc., todo, fíjate bien, todo nos sale por un comino. Y tratándose de ti, puedes asegurar que jamás te perturbaremos la tranquilidad hasta tanto que con tus cosas, ¡que las tienes!, no vuelvas, embozadamente a ultrajarnos, porque en este caso, sin contemplaciones responderemos a tus ataques como ellos merecen.

Respecto a lo de las justas censuras de la opinión sensata, que dices ha motivado mi artículo de anteayer, voy a contestarte, que ese es un tópico, con el que no se consuela el que no quiere. Yo me alegro de que a ti te deje satisfecho.
Personas sensatas, yo supongo que tú no negarás que lo son muchas de las que visitan el Circulo Tradicionalista y la redacción de ese periódico. Pues bien, varias de estas se han acercado a mí reconociendo lo inoportuno de tu ataque y a la vez aplaudían que yo reobrase en justa reciprocidad frente a tus insidias. Da suerte, que ya ves, los dos tenemos el remedio de nuestros males.

En cuanto a que no me contestas porque eso sería descender a un terreno, al que no puede acudir un caballero...de tu alcurnia y tu linaje, yo lo celebro. No desciendas de tu pedestal. Ahí quietecito. Yo, caballero también, fiel observador de las leyes de la caballería, estoy dispuesto a repetirte aquello de:

Caballero de gracia me llaman, y efectivamente que es así...
(Música de La Gran Vía.)
….................................
….................................

Y para terminar, vamos a lo de la reparación. Efectivamente, pienso como tú; ambos a dos necesitamos que nos reparen. Por lo menos el sueldo, ya que otras cosas son irreparables, desgraciadamente.
Porque la amenaza de los Tribunales, yo sé de sobra que la haces por puro humorismo. Los únicos que salen perdiendo jugando tú y yo a eso de las querellas, son los escribanos y procuradores. Ya me entiendes.
Y con esto no canso más la atención de mis lectores. Termino expresándote la gratitud por el programa que me haces de director, aunque la noticia carece por completo de originalidad y de buena fe.
Si te parece oportuno, puedes seguir publicándola, y por ello te vivirá reconocido tu compañero,

Paco.

Heraldo de Zamora, 23/09/1911